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Mundo
domingo 3 de julio de 2016, 05:54

Tangshan, capital siderúrgica de China, cambia acero por flores

Tangshan (China), 3 jul (EFE).- Hay una estatua que destaca entre los jardines y lagos del gigantesco complejo que alberga la Exposición Hortícola Internacional de la ciudad china de Tangshan y muestra a un ave fénix que echa a volar renacida de sus cenizas.

El escenario da sentido a esa escultura, porque a Tangshan se la conoce en China como la "ciudad fénix" por su capacidad para rehacerse a partir de los escombros después del brutal terremoto que la asoló en 1976, el más mortífero del siglo XX.

También el recinto en el que se celebra la Expo contribuye al simbolismo de la estatua, ya que lo que hoy luce como una extensa zona verde de 540 hectáreas renació de los restos de un vertedero que en su día fue una mina.

"La Expo no utiliza ni un mu (medida china de superficie, quince mu equivalen a una hectárea) de suelo agrícola, sino que todas sus tierras eran industriales y estaban abandonadas. Es un buen ejemplo de cómo han cambiado las cosas", explica a Efe Feng Lei, subdirector de la Oficina de Propaganda de la ciudad.

En Tangshan, una urbe situada en el noreste de China, a unos 180 kilómetros de Pekín, algo saben de reinventarse.

Es lo que hicieron hace cuatro décadas cuando la tierra tembló y se llevó con ella a una cuarta parte del millón de habitantes de la ciudad y a la mayoría de los edificios.

Para salir de aquella crisis, apostaron por cambiar la minería por la industria y su recuperación fue tal que dio pie a la industria siderúrgica más potente de China, capaz de fabricar el año pasado el doble de acero que toda Sudamérica y cinco veces más que España.

Si esta ciudad fuera un país, en 2015 hubiera sido el cuarto productor mundial de acero con sus 82,7 millones de toneladas, según datos de la Asociación del Hierro y el Acero local.

Ahora, sin embargo, el sector siderúrgico flaquea en todo el mundo: se produce más acero del que se compra, los precios caen y las fábricas cierran.

Tangshan también se ha empachado de tanto acero y la crisis de esa industria ha traído muchas dificultades a la economía local, por lo que, de la mano de la Expo Hortícola, está tratando de dejar atrás su presente metalúrgico en busca de un futuro más verde.

"Esta Expo contribuirá enormemente al cambio del modelo económico de Tangshan. A Tangshan, como es una vieja ciudad industrial, no le resultaba fácil hacer algo así", afirma Feng, del gobierno local.

Las autoridades ordenaron en marzo el cierre de las fábricas más contaminantes de la ciudad para brindar cielos limpios a quienes se acerquen a visitar la Expo, que se inauguró a finales de abril y estará abierta hasta octubre.

Los organizadores esperan recibir al menos 10 millones de turistas a esta cita que China acoge por quinta ocasión -antes que en Tangshan se celebró en las ciudades de Kunming, Shenyang, Xian y Jinzhou- que muestra flores y jardines de todo el mundo, desde las rosas chinas hasta los tulipanes holandeses.

En la jornada en que invitaron a Efe, los visitantes se contaban por millares -la mayoría de ellos jubilados-, aunque estaban dispersos en un vasto complejo que, además de mucho verde y muchas flores, tiene kilómetros de carreteras y cuatro lagos artificiales.

Para gran parte de estos visitantes, la principal atracción, más que los jardines, es contemplar la reconversión de una zona que primero fue una mina, después un vertedero y ahora se ha convertido en el mayor parque de la ciudad, el Parque Central Ecológico Nanhu.

"Sé que la zona Nanhu de Tangshan antes era muy pobre y llena de basura. Dicen que antes era muy sucio. Ahora el cambio es radical, enorme. Ya se ha convertido en un ejemplo en cuanto al medio ambiente", comenta uno de ellos, procedente de la vecina ciudad de Langfang.

Mientras la siderurgia mundial vive un momento de crisis, Tangshan, la capital de la industria en China, ha invocado su espíritu de "ciudad fénix" para, al menos durante unos meses, cambiar acero por flores.

Adrià Calatayud