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Sucesos
viernes 18 de noviembre de 2016, 01:00

Solo pudo ser una venganza muerte atroz de niña, dicen

Por Raúl Cortese

MAYOR OTAÑO - ITAPÚA

Venganza. Acción por la cual una persona se venga de otra. No hay límites en lograr este objetivo y la horrorizada comunidad de Carlos Antonio López así lo entendió. Los detalles de la muerte de Iluminada dan cuenta de que abusaron sexualmente de ella, produciéndole heridas cortantes en varias partes del cuerpo, una de ellas en la oreja, posiblemente con una mordida.

“Que quede en claro, hay una persona detenida y es Agustín Anzóategui; el entorno familiar de Iluminada también está bajo investigación”, decía de manera contundente el fiscal que entiende en la causa, Alcides Giménez Zorrilla. No le es claro que una persona, a pesar de que sea conocida de la menor, haya ingresado forzando la ventana de la habitación y salido por la puerta del frente de la vivienda.

Existen elementos que tienen que ver con el funcionamiento lento y tosco de las fiscalías en el interior, y la de Mayor Otaño no escapa. Los allanamientos tienen que ordenarse desde María Auxiliadora y eso significa retraso.

El fiscal Giménez indicó que el detenido está imputado por privación ilegitima de libertad, violación de la patria potestad, y homicidio doloso.

PREGUNTAS. ¿Por qué secuestrarla en horas de la noche de su propia cama, bajo riesgo de que la nena se asuste y alarme a todo el mundo? ¿Por qué no secuestrarla afuera, en la calle?

“Tengo seis meses de tiempo para investigar, estamos juntando todas las evidencias posibles, estamos analizando los celulares y las supuestas amenazas. La nena en las manos tenía pelos y los vamos a analizar”, manifestaba el fiscal.

Lo que nos explicaron los familiares es que la menor miró la tele el domingo hasta las 10.00 de la noche; luego se fue a dormir, ya que debía ir a la escuela al otro día. Desde ahí ya no la vieron más. “Pedimos justicia, solamente eso, queremos que se castigue al asesino”, repetía una y otra vez Julio Jara, tío de la pequeña y a quien le tocó la difícil tarea de reconocer el cuerpo de la nena, cuando era sacado de las aguas del río Paraná.