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Sucesos
miércoles 3 de agosto de 2016, 01:00

“Solo Dios sabe si volveré a caminar”, dice víctima baleada

Por Raúl Cortese

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En una pieza fría y húmeda está Ángel Otazú (29), pálido y con pañal, acostado en una cama donde pasa las horas. “Los médicos solo me contestaron cuando les pregunté si volvería a caminar: ‘Solo Dios sabrá’”, dice en más de una ocasión, durante la breve charla.

Otazú fue atacado a tiros en la noche del sábado 23 de julio, en la colonia Alborada, distrito de San Rafael del Paraná, Itapúa, por un presunto escuadrón de policías.

Recuerda que estaba mirando la televisión cuando escuchó disparos que provenían de la casa de al lado, donde viven su cuñado Sergio Daniel Brizuela y su hermana Blanca Otazú. “Cuando me disponía a levantarme para abrir la puerta, le pegan una patada y me disparan a la altura del pecho. Llegué a ponerme de costado; si no, las balas me daban de pleno. Caí al suelo y habrán pensado que me mataron”, relata desde su postración. Y pondera el contacto familiar que nos permitió hablar con la víctima: “¡Cómo puede cambiar la vida de uno en solo un instante? ¿Cómo le pueden hacer esto a gente tan humilde e indefensa?”.

Ángel no recibe atención médica desde que volvió del Hospital de Traumas.

“No siento nada desde el pecho para abajo; vivo, pero no me puedo mover. No sabemos a quién pedir ayuda, porque no confiamos en nadie. Ladra el perro y ya pensamos que vienen a matarnos”, dice conmocionado.

Antes, el miércoles 20 de julio a la madrugada, cuatro personas en una camioneta Toyota Hilux, de color gris, intentaron entrar por la fuerza a la casa de Sergio Daniel Brizuela; rompieron una ventana y pidieron un dinero que la familia no tiene. Ángel hizo un disparo al aire en su habitación y los atacantes salieron de la casa justo cuando llegaba una patrullera policial acompañada por Gustavo Benítez, familiar de la víctima. Ante esto, dos de las cuatro personas se identificaron ante el agente local como oficial inspector Añasco y subcomisario Julio Cabañas, de Investigaciones de la Policía Nacional.

“Vivimos asustados y escondidos, no sabemos en quién confiar; veo una patrullera y entro en pánico. No sé qué vamos a hacer, no dormimos bien, estamos nerviosos todo el día. Esto no es vida; a San Rafael no volvemos más”, dice consternada Blanca Otazú.

La fiscala Lorena Castelví investiga varias denuncias realizadas por las víctimas, como robo agravado, extorsión y robo agravado con lesión grave. Hasta el momento, no existen imputados, según la representante del Ministerio Público. También tiene a su cargo la cuarta denuncia realizada por Casilda Brizuela, también asaltada y que guardaría relación entre todos los hechos acontecidos.

La familia Brizuela Otazú vive una pesadilla desde que el grupo comando, aparentemente de policías, cometió el primer asalto en que llevaron 100.000 pesos.