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Revista Vida
lunes 13 de febrero de 2017, 11:21

Soberanía en alto

Profesionales y estudiantes paraguayos crearon y lanzaron hacia la estratósfera un globo desarrollado merced a su ingenio y su capacidad. Conozca la historia de esta iniciativa pionera que busca ubicar al país en la era espacial.
Por Carlos Darío Torres
Fotos: Fernando Franceschelli y Gentileza Facultad Politécnica

¿Es posible? Esta fue la pregunta repetida durante el proceso que llevó a un aparato de origen material e intelectual paraguayo, por primera vez, a la estratósfera y marcó un nuevo hito en la incipiente historia de la exploración espacial en el país. La interrogante fue formulada cuando el proyecto todavía era un sueño, reiterada antes del lanzamiento y vuelta a plantearse ahora, que la meta final es poner en órbita un satélite paraguayo mediante un cohete de fabricación nacional.
El viaje a las estrellas, desde Paraguay, comenzó el pasado viernes 27 de enero, cuando el AEP UNA GS001 fue lanzado desde el Club de Vuelo Deportivo Yvytu, ubicado en San Bernardino, y recuperado a 16 kilómetros de Benjamín Aceval, en el Chaco Paraguayo. Un vuelo exitoso.
El High Altitude Balloon (HAB), conocido vulgarmente como globo sonda, alcanzó una altitud de 27.460 metros; es decir, llegó hasta la estratósfera desde suelo paraguayo. "Lo más resaltante es que, a través del proyecto, los estudiantes de Ingeniería Aeronáutica (de la Facultad Politécnica de la UNA) pudieron aprender muchísimo. Ese viernes, por primera vez, el Paraguay incursionó en el espacio ultraterrestre", afirma el ingeniero Félix Kanazawa, profesor de la citada carrera.
El equipo que logró la inédita hazaña estuvo liderado por el doctor Jorge Kurita, un profesional paraguayo que estuvo trabajando en la mismísima NASA. Lo acompañaron en esta iniciativa estudiantes de Ingeniería Aeronáutica, el ingeniero mecatrónico Adolfo Jara y los estudiantes de Electrónica Ariel Manabe y Édgar Quiñónez. Contaron con el apoyo de la Fuerza Aérea Paraguaya, la Agencia Espacial Paraguaya y la Facultad Politécnica.
Una idea y un sueño
"La idea nació en julio del año pasado y enseguida empezamos a trabajar. En el laboratorio de Aeronáutica diseñamos y equipamos la sonda con instrumentos de medición de temperatura, presión atmosférica y otros. Los insumos fueron traídos de los Estados Unidos, seleccionados por el doctor Kurita, quien por haber trabajado en la NASA tiene el know how y sabía dónde conseguir los materiales", resalta Kanazawa.
Adquirido el hardware, la programación, conexión e implementación de la sonda se convirtieron en una tarea que tuvieron que realizar los integrantes del equipo. "El conocimiento y la tecnología estaban disponibles, pero llevarla a la práctica implica mucha programación. No es conectar y armar solamente, hay que programar, calcular los tiempos en los que va a ir sacando las fotos y grabar a medida que el globo va ascendiendo", resalta Kurita.
La sonda estuvo lista ya en setiembre pasado, pero el lanzamiento dependía de las condiciones climáticas; de la dirección del viento principalmente. No fue sino hasta el 27 de enero de este año cuando, por fin, el tiempo se puso de parte de los pioneros paraguayos del espacio.
Antes, gracias a un simulador cedido por la Universidad de Cambridge, se realizaron proyecciones para determinar el rumbo que seguiría la sonda de acuerdo a la dirección del viento pronosticada para las posibles fechas de lanzamiento.
La simulación mostró que si el lanzamiento se hacía el día anterior, el jueves 26, el HAB hubiese caído al norte de la ciudad de Formosa, en Argentina, y que si lo hacían el viernes 27 descendería cerca de la localidad chaqueña de Benjamín Aceval, como efectivamente ocurrió.
Gracias a esta experiencia se pudo validar la eficacia de las simulaciones, sobre las que los integrantes del equipo tenían algunas reservas. "Al principio desconfiamos de la certeza de los datos del simulador, porque pensamos que a lo mejor no tenía el mismo desempeño para analizar los vientos de nuestro hemisferio. Pero gracias a los resultados del experimento pudimos validar esa herramienta y comprobamos que tiene una exactitud de casi el 100%", explica Kurita.
La sonda tuvo tres sistemas de localización, por si por alguna contingencia fallara alguno de ellos. Uno, por medio del satélite (SPOT); otro, por sistema celular (GPRS), y el restante por GPS, que también podía enviar información por radio.
Obstáculos a superar
globo sonda3.jpg
El helio para inflar el globo de látex fue suministrado por una empresa privada, que accedió a vender el gas a mitad de precio. Un problema que debieron enfrentar los investigadores fue el peso del HAB, al punto de que debieron desechar un primer prototipo porque pesaba más de lo que la experiencia aconsejaba. No obstante, está previsto que se recurra a la primera sonda en el próximo lanzamiento.
Otro aspecto crítico fue el que tuvo que ver con el helio, pues una cantidad exigua podía volver lento el ascenso, y una mayor conllevaría el peligro de elevar el globo más allá de la altura prevista. El HAB llegó a una altitud que está por encima de la tropósfera (los más de 27.000 metros mencionados) y que no alcanzan los aviones.
El globo fue llevado por el viento, primero hacia el Este, hasta alrededor de Coronel Oviedo, y después tomó rumbo Oeste y aterrizó en Benjamín Aceval. Determinar el punto de contacto con el suelo fue fundamental para la recuperación del objeto, uno de los fines de la iniciativa, pues la idea era no perder los instrumentos instalados y, por ende, la inversión realizada, que fue de unos USD 500, incluido el helio.
El descenso se produjo en un tiempo de 20 minutos aproximadamente, luego de que, como estaba previsto, la sonda estallara a raíz de la expansión del helio debido a la menor presión que existe en la estratósfera. Después de la explosión del globo de látex, el paracaídas se abrió por acción de la gravedad y el aparato comenzó su caída.
El vuelo del AEP UNA GS001 permitió medir la altitud, la presión, la temperatura y la ubicación mediante GPS. "Faltó medir la humedad. No consideramos esa posibilidad, pero la próxima vez ya lo haremos. Los datos obtenidos estarán a disposición del público y de las instituciones que los requieran", informa Kurita
Metas alcanzadas
El experimento sirvió en primer lugar como un enfoque académico de investigación para los estudiantes de Ingeniería Aeronáutica, que implicó que se involucraran desde el inicio en la preparación del globo sonda, instalando el paracaídas y los sistemas de reflectores de radar anticolisión con aeronaves. Asimismo, debieron medir la fuerza de empuje y las temperaturas en laboratorio y en campo, además de participar en el proceso inicial para el lanzamiento.
También sirvió para la validación de la electrónica utilizada y demostrar la confiabilidad de las simulaciones, pero fundamentalmente se trató de una cuestión de soberanía. "La sonda se sacó una foto con la bandera paraguaya, marcando presencia, soberanía, mostrándole al mundo que ya llegamos hasta ahí", resalta Kurita.
¿Y el futuro? El segundo proyecto es alcanzar los 40 kilómetros de altitud con otro HAB a finales de este mes, que pesaría el doble del actual. Luego, lanzar un cohete que alcance los 100 kilómetros, y después poner en órbita un nanosatélite. "Tenemos los recursos humanos para hacer un cohete y ponerlo en órbita baja, un Low Orbit Satellite (LOS)", añade el científico.
"Con la creación de la Agencia Espacial Paraguaya (AEP) se abrieron muchas puertas de los países considerados del Primer Mundo en astronáutica, los que seguramente nos miran como los más pobres en este campo; supongo que nos van a dar alguna manito para ayudarnos", asegura Kanazawa.
Esta experiencia no tiene un objetivo comercial, pues no estuvo entre los fines del proyecto beneficiar a alguna empresa privada. Pretendió ser el primer pasito en la exploración espacial en Paraguay. El techo es el infinito y más allá.

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Datos de altura
Globo sonda.jpg
AEP UNA GS001 es la nomenclatura elegida para el HAB. Hace referencia a la Agencia Espacial Paraguaya (AEP), a la Universidad Nacional de Asunción (UNA), y GS001 corresponde al globo sonda número uno.

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Selfie trunca
La cámara fotográfica del HAB dejó de captar imágenes a los 18.000 metros de altitud. Las causas todavía no fueron determinadas, pero los investigadores presumen que se congeló. A esa altitud el termómetro registra hasta -30º C.