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Mundo
viernes 7 de abril de 2017, 01:00

Sindicatos se le plantan a Macri con paro general

La huelga de 24 horas, organizada por la poderosa Confederación General del Trabajo, logró una alta participación de los gremios del transporte. Los dirigentes sindicales aseguran que la adhesión fue nacional.

EFE

BUENOS AIRES - ARGENTINA

Una huelga general convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera de Argentina, logró paralizar ayer el país en una fuerte advertencia al Gobierno de Mauricio Macri, al que piden un cambio de las políticas económicas ejecutadas.

"El paro general es contundente", sentenció Héctor Daer, uno de los tres secretarios generales de la CGT, sindicato de orientación peronista que forzó la primera medida de fuerza general contra Macri desde que asumiera en 2015, en protesta por la delicada situación económica que atraviesa gran parte de la población.

Sin embargo, para el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, el paro fue "innecesario" y tuvo un conjunto de "consignas y demandas" que están "fuera del diagnóstico sobre los datos concretos", ya que a su juicio, respecto al nivel de empleo –que los sindicatos aseguran se está destruyendo– en verdad "hay un crecimiento sostenido en los últimos siete meses".

El titular de Trabajo volvió a remarcar que en algunos sectores sindicales existe intencionalidad política en este tipo de medidas de cara a las elecciones legislativas de octubre próximo.

ALTA INFLACIÓN. Los gremios denuncian la caída del poder adquisitivo de la población a causa de la fuerte inflación, que en 2016 superó el 40%, y de una actividad económica que todavía no arranca, pese a las promesas de crecimiento que esgrimieron desde el Gobierno durante el año pasado. A lo largo de la mañana, la Policía intentó controlar los piquetes y cortes de carreteras que, impulsados por agrupaciones de izquierda y otras organizaciones y de los que se desmarcó la CGT –que no impulsó ni marchas ni movilizaciones–, comenzaron a desarrollarse desde la madrugada del jueves en las entradas a las principales urbes del país.

Pero la tensión se vivió sobre todo en los accesos a la ciudad de Buenos Aires.

Con un amplio despliegue de agentes antidisturbios y camiones hidrantes, la Gendarmería Nacional reprimió en la mañana con gases lacrimógenos a un grupo de manifestantes que había cortado el tráfico en la ruta Panamericana, uno de los principales accesos al norte de la capital.

El incidente, que se saldó con varios heridos y nueve detenidos, ocurrió después de que la ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, ordenara liberar la carretera: "Si no responden, actuarán. Actuar significa desalojar para que la gente pueda trasladarse", dijo ayer.