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Editorial
jueves 11 de agosto de 2016, 01:00

Sin movilización estudiantil no hay reforma universitaria

Si dependiera del actual rector y de las principales autoridades de la UNA, el modelo de una universidad autoritaria y desfasada continuaría sin modificaciones. Los estudiantes tuvieron que volver a realizar asambleas, movilizaciones y paros, retomando la dinámica de la revuelta de #UNAnotecalles, para que accedan a discutir en una sesión extraordinaria del Consejo Superior Universitario la propuesta de reforma del Estatuto, antes de las próximas elecciones de octubre, donde se renovará el consejo directivo en 12 facultades. Está visto que solo con la presión y movilización permanentes se logrará mejorar la educación.

Aparentemente no ha servido de mucho que los estudiantes de las distintas facultades de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) hayan protagonizado en setiembre del 2015 la mayor movilización estudiantil en la historia, tras una serie de investigaciones periodísticas publicadas por Última Hora, revelando una gran red de corrupción en la UNA, que logró la remoción y el procesamiento del rector, de un decano y de varios funcionarios implicados.

La gesta juvenil, conocida por el nombre de #UNAnotecalles, aplaudida y apoyada por un gran sector de la ciudadanía, tenía la motivación de lograr la reforma del viejo modelo de universidad, heredado de la época de la dictadura stronista, manejada durante muchos años por una claque política autoritaria y corrupta.

Sin embargo, el nuevo rector y las nuevas autoridades de la UNA, que obtuvieron sus cargos precisamente gracias a la movilización juvenil, hasta ahora han traicionado el espíritu de esta causa; por un lado, al repetir los mismos vicios por los que se había acusado al anterior rector Froilán Peralta y sus cómplices, en el sentido de nombrar a funcionarios administrativos utilizando indebidamente los rubros destinados a docentes, apelando incluso a una medida cautelar de la Corte Suprema de Justicia para justificar la irregularidad.

Del mismo modo, han sido reprobables las elecciones apuradas y silenciosas de varios decanos y vicedecanos, ocurridas en las últimas semanas, poniendo en los cargos directivos a varios personajes vinculados a la misma claque que se busca dejar atrás, sin que se le haya dado ninguna participación a los sectores estudiantiles y docentes que impulsan el cambio, lo cual ha generado protestas generalizadas y paros en facultades como Ingeniería y Filosofía.

Pero la acción más cuestionable fue la decisión mayoritaria del Consejo Superior Universitario (CSU) de aplazar por dos meses el estudio de la propuesta de reforma del Estatuto de la UNA, especulando con que las elecciones del consejo directivo en 12 facultades se realicen previamente, con base en las mismas normas del cuestionado Estatuto antiguo, como una manera de mantener la desigualdad.

Los estudiantes tuvieron que volver a movilizarse para que el rector Abel Bernal acceda a convocar este viernes al CSU para negociar los ejes polémicos del Estatuto, que plantea la paridad en el gobierno de la UNA, es decir, la equidad entre docentes y estudiantes, para que los estamentos no tengan mayoría propia. Como está visto, la transformación de la universidad, en busca de una mejor educación, solo se dará si los estudiantes siguen movilizados y presionando en forma permanente.