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Sucesos
viernes 22 de julio de 2016, 01:00

“Siempre pido que haya justicia para mi hermana”

Angelina Salinas Marín (17) es una de las hermanas de Carolina que también vivió en situación de criadazgo con una familia en la localidad de Aguapety, en el Departamento de Caaguazú.

La joven lamenta la muerte de su hermana y dice que por razones ajenas a su voluntad no puede seguir el proceso, pero asegura que Carolina está siempre en su pensamiento y pide castigo para los culpables. “Siempre pido que haya justicia para mi hermana; es lo único que pido todos los días”, asegura Angelina. La joven actualmente vive en la ciudad de Concepción con una familia que la acogió.

Con algo de dificultad en la voz cuenta que tuvo que salir de la casa donde vivió por alrededor de diez años con el matrimonio integrado por Concesar Ortiz y Francisca Cardozo, porque –según afirma– también era maltratada por la familia tutora. Esto, por más que ella haya dicho lo contrario meses atrás, cuando saltó a la luz el caso de su hermana.

“Ellos me maltrataban mucho; utilizaban las palabras: plaga, inútil o carruaje, para dirigirse a mí. Yo nunca le conté a nadie hasta que me animé a realizar la denuncia”, expresa; luego agrega que también era víctima de castigos físicos que le infligían sus tutores y que eso era sabido por los vecinos.

Una noche, posterior a la desgracia de su hermana, Angelina llamó a María Elena Verdún, de la Secretaría de la Niñez, a quien conoció en una de las manifestaciones que se organizaron para pedir justicia para Carolina, en Vaquería. La funcionaria hizo las gestiones para rescatarla y luego para que fuese entregada a otra familia, que se ocupará de cuidarla hasta que cumpla la mayoría de edad, cuenta.

Carolina y Angelina son dos de los seis hijos de una pareja que, debido a las denuncias de los pobladores y de un propio familiar acerca de los problemas que tenía con el alcohol, la Justicia le retiró la patria potestad. Así, los padres de las dos nenas perdieron a sus hijos, que pasaron a vivir primeramente en un hogar de Caaguazú y luego fueron entregados a distintas familias.

La adolescente afirma que está cursando el noveno grado en el colegio y que está tratando de vivir una nueva vida.