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martes 9 de mayo de 2017, 01:00

Si las ganas son grandes, nada impide

No existe edad cuando las ganas y el sueño son más fuertes. Este es el testimonio en Edelira de unos 14 alumnos cuyas edades oscilan entre los 40 y 70 años.

Allí, cada 15 días se encuentran en un aula innovadora, debajo de un árbol, para el estudio de alfabetización para adultos de Fe y Alegría.

Todo se desarrolla en el patio de la capilla San Isidro de Edelira, en el Departamento de Itapúa.

“Creí que estudiar para mí ya era un sueño perdido. Ahora soy feliz, me siento realizada por poder escribir, leer en castellano y guaraní. La hora de tomar mate y tereré con mi marido se convirtió en nuestro espacio de estudio, leemos juntos nuestro boletín y comentamos”, expresa Dominga Franco, de 55 años, una de las alumnas.

Con sus 65 años Ramona Caballero cuenta que su vida cambió y que sus nietos son sus primeros aliados para completar el boletín, además de buscar el borrador o bolígrafo cuando se le produce algún “olvido” (risas).

Con mucha alegría manifiesta que “por primera vez pude participar leyendo en la novena de la Navidad pasada, con mis vecinos y amigas”.

Por su parte Julia Cabral, una viuda de 64 años, comenta: “Me encanta leer.

Es un paso hacia nuestros derechos y protagonismo en la comunidad. Pea la ore Pascua, roikove jey”. Doña Julia tiene 14 hijos.

Mirian Villalba, la facilitadora (pytyvôhára) del grupo, asegura que le es muy gratificante esta experiencia.

“No puedo dejar de preguntarme, por qué aún la educación no es un derecho de todos. ¡Eso no es violar la Constitución Nacional!”. Si planteamos desde la visión de Freire, la educación liberadora, la ausencia de ella es la opresión más letal a todo ser humano”.

La fundación Fe y Alegría imparte mediante Prebir esta educación a varios miles de ciudadanos en todo el Paraguay, que salen del analfabetismo.