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Arte y Espectáculos
domingo 13 de agosto de 2017, 01:00

Severa reflexión sobre la inhumanidad de los humanos

Sergio Cáceres Mercado

sergio209@lycos.com

Con esta tercera entrega podemos afirmar que se cierra la nueva versión de este clásico de la ciencia ficción. Por supuesto, quedan elementos y personajes para continuarla mas allá de la trilogía, pero en cuanto a César como líder e iniciador del ascenso de los simios podemos decir que su ciclo fue completado.

Como las anteriores, esta tercera parte también enfrenta a dilemas filosóficos a sus personajes, sean simios o humanos. César es siempre una figura que reflexiona y se debate internamente antes de actuar. Su racionalidad muy meditada es lo más humano que tiene, además de su penetrante mirada. Esta es, en realidad, una de las características centrales de toda la saga, la de la humanidad de los simios, incluso a niveles superiores a los humanos, no solo en pensamiento lógico, sino también en cuestiones morales.

La aparición de un militar con métodos y pensamientos muy radicales trae más desequilibrio en el belicismo instalado entre ambos bandos. Woody Harrelson encarna a este comandante que, con aires místicos y fascistas, recuerda al coronel Kurt de Apocalypse Now. Su enfrentamiento personal con César es de lo más atractivo de la película, y su desenlace muy revelador sobre la personalidad y el carisma de ambos.

Mientras los simios se juegan su futuro con los humanos, vemos al grupo de César combatir y pasar penurias. La guerra despierta, como siempre lo ha hecho, lo peor de la raza humana y creo que esta es la principal lección del filme. Sea cual sea a quien combatamos, nuestra crueldad está a flor de piel y nuestra humanidad como valor se desvanece.

Calificación: * * * * (muy buena)