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Opinión
miércoles 27 de julio de 2016, 01:00

¿Seré procesado?

Por Guido Rodríguez Alcalá
Por Guido Rodríguez Alcalá

Esta es la pregunta que se ha planteado más de un compatriota, considerando cómo van las cosas.

En enero de 2016, un juez de Capiatá, Manuel Saifildin Stanley, falló en contra de Manito Duarte, muerto en 2000. JAVC, cuyo nombre no se da para protegerlo por ser menor de edad (tiene 14), debió responder a un juzgado de Paraguarí por el presunto robo de un gallo. Jorge Benítez Almada, mayor de edad, pasó seis meses preso en 2004 por robo de gallinas; en abril de 2016, ya con medidas sustitutivas de prisión, decidieron llevarlo a un juicio oral y público. No sé cómo habrá terminado la historia; espero que mejor que el caso Curuguaty, en que el Tribunal de Sentencia decidió que Luis Olmedo y Rubén Villalba usaron las mismas balas para cometer el mismo crimen. Hasta donde podemos saber, una bala se usa una sola vez (salvo que se la recargue, que ya sería otra historia).

En mi caso, yo no estoy imputado ni he dejado de estar imputado; el caso pende sobre mi cabeza y otras más, como la espada de Damocles (espada de Pericles). Y conste que ya ha pasado bastante tiempo, porque la denuncia se presentó en abril de 2013; desde entonces, el fiscal del crimen no la ha tomado en cuenta ni la ha rechazado. Hasta el momento no pasa nada, exceptuados los gastos de abogado del principal denunciado; sin embargo, en cualquier momento sacan la denuncia de la congeladora y se vienen las imputaciones. Para Aristóteles, entre el ser y el no ser no existe término medio; eso porque no era paraguayo: aquí, entre el ser y el no ser existe el Poder Judicial.

¿Por qué se presentó la denuncia? Porque cayó Lugo y cayeron sus ministros; entre ellos, el de Cultura, Ticio Escobar. A Escobar lo reemplazó Graciela Bartolozzi, quien decidió denunciar los presuntos delitos cometidos en la Secretaría, antes de dirigirla ella. En la tarea, Bartolozzi contó con el apoyo de su asesor, un escritor inédito sexagenario de notoria trayectoria báquica.

No debe sorprender que la acusación errara el tiro. ¿Por qué se denunció penalmente a Escobar y a sus colaboradores? Entre los colaboradores estábamos el padre Bartomeu Melià, Margarita Durán y yo, con otras personas que habían trabajado en Cultura para los festejos del Bicentenario. Por una cantidad de supuestas faltas, como que Cultura no tomó contacto con la Secretaría de la Descentralización, que no existía. Porque los artistas no tienen IPS; no lo tienen hasta el momento, pero eso no depende de Cultura. Porque faltaba papel higiénico; se lo usó durante la gestión de Bartolozzi. En fin, se nos denunció por una venganza política contra la administración de Lugo, que puede comprenderse en su momento. Lo incomprensible es que, hasta el momento, el caso haya quedado en un limbo jurídico, que puede ser antesala de un infierno político.