10 de diciembre
Sábado
Poco nublado con tormentas
21°
28°
Domingo
Parcialmente nublado
20°
30°
Lunes
Mayormente nublado
22°
32°
Martes
Mayormente nublado
21°
31°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Opinión
domingo 10 de julio de 2016, 01:00

Ser

Por Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com
Por Benjamín Fernández Bogado

La identidad es una cuestión clave en cualquier debate nacional, incluido el nuestro. Saber lo que somos, en portugués le dicen jeito o teko, en guaraní.

Hoy todavía nos cuesta dimensionar lo que somos en casi todos los campos del quehacer social. Nos creemos jóvenes, pero con mentalidad vieja.

Somos el más grande productor de hidroenergía y no sabemos qué hacer con ella. Podríamos tener el mejor campo anegado por las aguas del Paraná en la zona de Yacyretá y convertirnos en un centro productor de alimentos, pero no sabemos cómo hacerlo.

Tenemos el mejor régimen de lluvias y solo sirve para que un sector agrícola –que no paga tributos– se beneficie en perjuicio de muchos. Un país de potencialidades enormes sin líderes con visión. El Paraguay de las posibilidades nunca concretadas.

Ideas. Nuestra dimensión cultural es parte de la tarea de identificar el ser y, consiguientemente, construir lo colectivo.

Nos faltan ideas que nos movilicen, que nos sacudan... que promuevan a los que realmente saben y conocen, evitando el relato trágico y corrupto que cada día nos atosiga y nos envilece.

Estamos construyendo una generación de frustrados que no presagia un buen futuro para el país. El sector que crece no dimensiona la inequidad y menos tiene conciencia de sus costos a futuro.

Tenemos un país donde los partidos políticos solo piensan en los beneficios crematísticos de sus referentes y no en una agenda nacional que promueva el desarrollo en armonía con la naturaleza. A veces, somos demasiado español, indígena o árabe.

Aquí, a las oportunidades no se las relaciona con esfuerzo o estudio, sino con manotazos que se pega uno desde el poder político o de alguna connivencia con él desde el ámbito privado. Existen pocas fortunas limpias en este país, donde sobrevivir ha sido parangonado con lo sucio o lo artero.

El exitoso es el audaz. El que logra alcanzar algo que no es para él, pero que desde el lugar donde se encuentra envía el mensaje incorrecto de que solo valen los enchufes para conectarse con la prosperidad.

Nuestro debate identitario es, por lo tanto, parcial, y basado en las debilidades y no en las fortalezas.

Ser nacional. Estamos enviando miles de jóvenes a estudiar al exterior para que cuando regresen tanto el Ministerio de Educación como las universidades pongan en duda la calidad de los estudios, y entre la homologación u otros requerimientos "el sistema" termine por molerlos en sus ansias de cambiar el país. Muchos de ellos –con razón– se irán adonde estudiaron o harán parte de la legión de capaces víctimas de la picadora de carne de los mediocres.

El ser nacional debe ser revitalizado en torno a las capacidades y a la admiración social que eso suponga.

Mientras el vivo, el pillo o el truhán sean más exitosos que los capaces, el héroe nacional será Perurimá y no Eligio Ayala.