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Sucesos
sábado 1 de julio de 2017, 01:00

Según forense, la muerte de bebé se evitaba con cesárea

“Si se hacía una cesárea se podría haber evitado la muerte del bebé”, dijo ayer el médico forense Pablo Lemir, durante su testimonio en el juicio oral a los dos médicos acusados por homicidio culposo a raíz de la muerte de un recién nacido en el 2011.

Declararon ante los jueces los médicos Pablo Lemir y Miriam Galeano. Otra de las médicas, Claudia Trussy, se retiró antes y desistió de dar su testimonio.

El juicio oral se desarrolló con la sala repleta de médicos que fueron convocados a través de las redes sociales, según denunció la fiscala Sara Torres, en apoyo a los acusados. Incluso, por nota, había pedido seguridad a los magistrados.

No obstante, el tribunal, integrado por Héctor Capurro, Cynthia Lovera y Juan Carlos Zárate, recordó a la fiscala que ellos tienen poder de disciplina e instaron al público a comportarse.

TESTIGOS. Así, con ese marco, ingresaron los testigos. Tras el juramento, declaró el forense Pablo Lemir, quien junto con Galeano y Trussy habían hecho un dictamen sobre el caso a pedido de la Fiscalía.

En la causa, el 4 de agosto del 2011 murió el bebé Pablo Ibarra, unas horas después de nacer en el IPS. Su madre tenía recomendación de una cesárea, pero nació en parto normal, conforme la acusación.

Lemir explicó que tuvieron a la vista la historia clínica del caso. Alegó que la madre tenía antecedentes patológicos, preeclampsia y con pronóstico de “parto reservado”. Aclaró que este último término no existía, pero que era porque podría ser algo que puede salir mal.

El médico acotó que, según concluyeron, el parto debía ser por cesárea. Enumeró las razones. Por la preeclampsia de la madre, la obesidad mórbida de la paciente, el tamaño del bebé, que no había trabajo de parto al momento del ingreso, y, finalmente, porque la paciente no estaba en condiciones emocionales.

Alegó que estos elementos, analizados aisladamente, no eran suficientes, pero sumados, como se dieron en el caso, necesariamente debían llevar a la cesárea.

También habló del sufrimiento fetal agudo y que había una desproporción entre el tamaño del bebé y el de la pelvis de la madre, con lo que no iba a pasar. Con ello, hubo fracturas de huesos.

Ante la consulta de la jueza, el forense aseguró que la muerte del bebé podría haberse evitado con una cesárea, la cual no fue realizada.

La otra médica también declaró después.