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Sucesos
jueves 27 de abril de 2017, 01:00

Sangrientos casos no se tuvieron en cuenta

Dos episodios sangrientos que implicaron alta logística de criminales en zonas fronterizas no fueron suficientes para despertar la alerta de la Policía Nacional y reencauzar la lucha contra el crimen organizado en el territorio. Se suma un tercer elemento, que es la información de que el PCC asestaría una seguidilla de golpes en zona de Santa Rita, en marzo pasado.

El 13 de setiembre de 2014, un grupo de treinta delincuentes tomaron una subcomisaría y comisaría en la localidad de San Cristóbal, Departamento de Alto Paraná, y tras llevar de rehenes a cuatro policías, robar armas, chalecos, dinero, joyas, además de dos patrulleras, atracaron dos bancos y una casa de cambios.

Los delincuentes se apoderaron de la zona, incendiaron vehículos y detonaron explosivos para alzarse con un millonario botín.

Pese a este hecho que data de hace tres años, la Policía Nacional no replanteó un trabajo de protección del territorio desde la frontera.

Otro hecho escandaloso se registró en junio del 2016, cuando el Hummer blindado en el que iba Jorge Rafaat Toumani fue interceptado por dos vehículos con sicarios a bordo, en el cruce de las calles Teniente Herrero y Elisa Lynch, del barrio San Gerardo, en inmediaciones del Mercado Municipal de Pedro Juan Caballero.

El móvil del extinto capo mafioso de la frontera fue rociado con balas de un antiaéreo punto 50, que destrozó el móvil y mató al zar de la frontera. Los asesinos utilizaron metralletas, causaron terror y se apoderaron del espacio para enfrentarse con los 30 guardias de Rafaat.

Los sicarios tomaron las calles y huyeron sin que la Policía pudiera accionar. Los miembros del PCC supuestamente lo ultimaron para apoderarse del territorio y del negocio del narcotráfico.