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miércoles 29 de junio de 2016, 01:00

San Pedro y San Pablo apóstoles

Hoy meditamos el evangelio de San Pablo a Timoteo 4,6-8,17-18.

Desde los comienzos, “la situación de Pedro en la Iglesia es la de roca sobre la que está construido un edificio”. La Iglesia entera, y nuestra propia fidelidad a la gracia, tiene como piedra angular, como fundamento firme, el amor, la obediencia y la unión con el Romano Pontífice; “en Pedro se robustece la fortaleza de todos”, enseña San León Magno.

¿Qué he de hacer, Señor?, preguntó San Pablo en el momento de su conversión. Le respondió Jesús: Levántate, entra en Damasco y allí se te dirá lo que has de hacer. El perseguidor, transformado por la gracia, recibirá la instrucción cristiana y el bautismo por medio de un hombre –Ananías–, según las vías ordinarias de la Providencia.

San Agustín afirma que el celo apasionado anterior a su encuentro con Cristo era como una selva impracticable que, siendo un gran obstáculo, era sin embargo el indicio de la fecundidad del suelo. Luego, el Señor sembró allí la semilla del evangelio y los frutos fueron incontables. Lo que sucedió con Pablo puede ocurrir con cada hombre, aunque hayan sido muy graves sus faltas. Es la acción misteriosa de la gracia, que no cambia la naturaleza, sino que la sana y purifica, y luego la eleva y la perfecciona.

El papa Francisco en una homilía dijo: “... no quisiera detenerme en las atroces, inhumanas e inexplicables persecuciones, que desgraciadamente perduran todavía hoy en muchas partes del mundo, a menudo bajo la mirada y el silencio de todos. En cambio, hoy quisiera venerar la valentía de los apóstoles y de la primera comunidad cristiana, la valentía para llevar adelante la obra de la evangelización, sin miedo a la muerte y al martirio, en el contexto social del imperio pagano; venerar su vida cristiana que para nosotros creyentes de hoy constituye una fuerte llamada a la oración, a la fe y al testimonio.

La comunidad de Pedro y de Pablo nos enseña que una iglesia en oración es una iglesia en pie, sólida, en camino. Un cristiano que reza es un cristiano protegido, custodiado y sostenido, pero sobre todo no está solo”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios de Francisco Fernández Carvajal y https://www.aciprensa.com/noticias/texto-completo-homilia-del-papa-francisco-en-misa-por-fiesta-de-san-pedro-y-san-pablo-61294/)