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Opinión
miércoles 7 de mayo de 2014, 01:00

Ruidos molestos

Por Guido Rodríguez Alcalá

Por Guido Rodríguez Alcalá
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El señor Heriberto Solís se encadenó a un muro para protestar contra los ruidos molestos producidos por la taberna vecina, Richard's Pub (Choferes del Chaco c/Pacheco). Según el señor Solís, existe una orden judicial que ordena el cierre del local, pero su propietario, el ciudadano alemán René Muller, no la cumple. Por su parte, el señor Muller dará una conferencia de prensa para presentar su versión del asunto. La noticia,  aparecida en Última Hora el domingo pasado, fue motivo de un intercambio de opiniones en internet. Algunas fueron favorables a Muller: la taberna no produce ruidos molestos y el único que se queja es Solís.

Me consta que Solís no es el único que se queja porque vivo en el barrio, donde las quejas son muchas. Una persona que vivía en un departamento vecino debió mudarse porque no soportaba más el ruido, ni tampoco la mala conducta de algunos clientes de Richard's. Más de una vez se han visto, sobre Choferes del Chaco, personas que, si no estaban alcoholizadas, hacían lo posible para parecer alcoholizadas, y se comportaban como tales. Más de una vez la vereda amaneció sucia y tapizada de botellas de cerveza.

Aunque no se le pueda culpar al propietario de lo que hagan sus clientes fuera del local, el hecho es que Richard's atrae a una concurrencia indeseable y molesta para el vecindario. A ninguna persona que trabaja y necesita descansar le gusta que, en plena madrugada, la despierten con una música ensordecedora. Aunque las autoridades intervengan para hacer bajar los decibeles, a uno ya le han arruinado la noche, y el trabajo del día siguiente.

Yo vivo a más de cien metros de Richard's y, más de una vez, me ha despertado el ruido. ¡Cómo ha de pasar la gente que vive más cerca! Al copetín de al lado, la concurrencia del pub le ha roto el mostrador, un hecho alarmante para el vecindario, que ha protestado una y otra vez. Las protestas han llevado al cierre del pub, que sin embargo vuelve a abrirse, para seguir siendo una permanente molestia. La gente se pregunta qué contactos tiene el propietario de Richard's para que se le permita comportarse de esa manera. Se pregunta también qué hacen la Municipalidad, que no protege a los asuncenos de la polución sonora, como le corresponde.

¿Existe la intención de llenar el barrio de pubs, bares, cachacódromos, etc., en perjuicio de los residentes? La resistencia de Richard's a las leyes y ordenanzas permite suponerlo. De todos modos, el caso muestra cómo se ha generalizado el hábito de la infracción: la carga de la prueba corresponde al perjudicado; los privilegios son para el culpable.

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