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Mundo
jueves 22 de septiembre de 2016, 07:18

Roma pide civismo para la recién restaurada escalinata de la Plaza de España

Roma, 22 sep (EFE).- El Ayuntamiento de Roma presentó hoy la restauración de la mundialmente conocida escalinata de la Plaza de España, uno de los símbolos de la capital, y pidió la colaboración ciudadana para preservarla y protegerla del vandalismo.

Al día siguiente de que la alcaldesa, Virginia Raggi, admitiera que la ciudad, que sufre las consecuencias de un caótico sistema de recogida de basuras, es "invivible", hoy reconoció el "abuso" al que durante años estuvo sometido el monumento, construido en el siglo XVIII.

"No queremos cerrar la ciudad", proclamó la alcaldesa, que solo lleva desde junio pasado en el cargo y que negó que la escalinata vaya a ser clausurada de noche para evitar la degradación que obligó a acometer los trabajos de restauración.

"Creo que es fundamental dejar el uso y dar la responsabilidad a los ciudadanos para que la disfruten", dijo Raggi a la prensa acompañada de responsables de la firma de joyería Bulgari, que ha financiado los trabajos con una donación de 1,5 millones de euros (unos 1,7 millones de dólares).

La primera sede de este lujoso establecimiento está a dos pasos de la escalinata, en via dei Condotti, y Jean-Christophe Babin, el presidente de la sociedad de origen italiano -que pertenece al conglomerado del lujo francés LMVH- admitió que el paso del tiempo y el de los visitantes obligará con seguridad a restaurarla de nuevo.

"Sufrirá de nuevo por el paso cotidiano y dentro de diez o quince años será necesario restaurarla, pero como pasa en todo el mundo", dijo Babin quien estimó que era hora de que la firma, algunas de cuyas joyas se han inspirado en el monumento, "devolviera a Roma lo que nos ha dado".

La restauración, que comenzó el 7 de octubre de 2015, ha consistido en la limpieza y consolidación de sus 3.050 metros cuadrados de mármol travertino.

Los escalones, distribuidos en varios tramos con amplios espacios que salvan el desnivel entre la iglesia de la Trinità dei Monti y la Plaza de España, son un icono romano pero también cinematográfico, pues ha servido de localización para filmes como "Roman holiday", protagonizada por Audrey Hepburn y Gregory Peck en 1953.

"Hay 343 escalones, y ha sido necesario, centímetro a centímetro, examinar cuidadosamente los problemas de las grietas del travertino", explicó el subdirector de Bienes Culturales del Ayuntamiento, Claudio Parisi Presicce.

"El fin naturalmente ha sido el de devolver íntegramente el camino, la bajada a lo largo de estos escalones, por lo tanto el aspecto de la seguridad ha sido primordial", reconoció.

El estado de algunos de los peldaños ha obligado a la sustitución de amplios tramos de travertino en ciertos casos y la retirada de plantas y de raíces que habían crecido entre los huecos del mármol en algunos lugares.

Aprovechando los trabajos se han acometido además obras de renovación del sistema de recogida y drenaje del agua de lluvia en la plaza delante de la iglesia situada en la parte superior de la escalinata.

Y para destacar el monumento en las horas nocturnas se ha renovado el sistema de iluminación, con lámparas LED, y se han restaurado las 16 farolas en hierro fundido situadas en la parte central y en los lados del monumento.

La célebre escalinata -junto al Coliseo y la Fontana de Trevi, quizás el monumento que más identifica a Roma en el mundo- fue realizada entre 1723 y 1726 por el arquitecto romano Francesco De Sanctis para unir la zona del Pincio y la iglesia de la Trinità dei Monti con la Plaza de España, en el punto donde está la fuente de la Barcaccia.

Los primeros proyectos correspondieron sin embargo al francés Stefano Gueffier, que los elaboró en 1660; en 1717 el papa Clemente XI convocó el primer concurso, en el que participaron De Sanctis, Alessandro Specchi, Alessandro Gaulli y Filippo Juvarra.

Sin embargo, la construcción comenzó en los tiempos del papa Inocencio XIII y fue terminada bajo el papado de Benedicto XIII, con un coste de 50.000 escudos.

Pero en 1728 las lluvias causaron el derrumbe de parte de la obra dos años después de su terminación: la restauró Juvarra, que terminó los trabajos en 1731.

A pocos metros de la famosa escalinata tiene su sede, en la Plaza de España, la embajada española ante la Santa Sede, en el conocido como Palacio de España, que es sede diplomática ante el Vaticano desde 1647.