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Opinión
domingo 17 de junio de 2012, 00:00

Rio Tinto Alcan

Por Guido Rodrígu
ez Alcalá

El padre Oliva se opone a la venida de Rio Tinto Alcan (RTA). Su principal objeción es que la productora de aluminio pide demasiada electricidad a precio demasiado bajo por demasiado tiempo (ÚH, 16/6/12). Sorprendido por el artículo, comencé a informarme y vi que el religioso no es el único objetor.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la filial de Rio Tinto de España proveía materiales a los nazis. Es cierto que la obligaba a ello el Gobierno de Franco, pero se dice que las relaciones de la empresa con el tirano español eran demasiado estrechas, y que este eliminaba a los sindicalistas. También se la acusa de haber apoyado al régimen racista de Sudáfrica, en la página web de la entidad London Mining Network.

Existe un filme llamado The Coconout Revolution (La revolución del coco), que relata la resistencia de los pobladores de la isla de Bougainville contra el ejército y RTA, que querían explotar los recursos de la isla en contra del parecer de sus habitantes, pero fracasaron. Actualmente, existe una demanda judicial en tribunales norteamericanos por la conducta de RTA en aquella ocasión.

En 2008, el Gobierno de Noruega puso en la lista negra a RTA por razones éticas. El fondo de jubilaciones noruego tenía acciones en la empresa, pero decidió venderlas porque no quiere tratos con empresas que atenten contra el medio ambiente o los derechos humanos (BBC, 10/9/2008). Esto guarda relación con la acusación de que en la mina de Grasberg (Papúa Occidental, Indonesia), las reclamaciones laborales contra RTA eran reprimidas brutalmente por el Gobierno.

Por razones similares, el movimiento Fuera del Podio quiere borrar a RTA de la lista de espónsores de los Juegos Olímpicos (Guardian, 19/4/ 12). La misma ha sido declarada la peor compañía extranjera que opera en Nueva Zelanda; se la acusa de recibir electricidad subsidiada del Gobierno, evadir impuestos y tener una falsa imagen de ser ecológica y laboralmente responsable (www.kapitiindependentnews.net.nz). Quizás gane otra distinción similar en estos días, porque figura entre los candidatos al Premio Greenwash (www.greenwashgold.org). Greenwash es una expresión usada para denunciar a las entidades que se dicen ecológicas (green), pero en realidad se blanquean o lavan (wash).

Entre el 31 de mayo y el 6 de junio de este año sesionó, en París, el Comité del Acero de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Estuvo representada la FITIM, federación de metalúrgicos integrada por sindicatos de 100 países. Se presentaron críticas contra la entidad, alegándose que "Rio Tinto envenena la sostenibilidad de la industria siderúrgica". Los sindicalistas la acusaron de ignorar derechos laborales y humanos en China, Indonesia, Papúa y varios países más. En la India hay una fuerte oposición a la instalación de una fábrica de aluminio, aunque represente una inversión de 12.000 millones de dólares (www.imf- metal.org).

Estas son algunas de las críticas contra RTA disponibles en la red. No se las puede aceptar literalmente, pues también se debe oír a la parte criticada. Para eso sería interesante que sus representantes nos dieran su versión en una audiencia pública. Ya se ha realizado una, pero sin que asistieran ellos.