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Mundo
viernes 29 de julio de 2016, 09:16

Ricardo Flecha, voz y canto del Paraguay en lucha durante más de tres décadas

Asunción, 29 jul (EFE).- Con 54 años, 36 de ellos dedicados a la música, Ricardo Flecha encarna la voz y el canto del Paraguay en lucha: primero, contra la tiranía de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y, después, contra la impunidad y las injusticias del presente.

Y lo hace recuperando la tradición de los Karai, que según las crónicas de los indígenas guaraníes eran "los dueños de la palabra" y quienes guiaban al pueblo hacia el yvy marane'y, la "tierra sin mal", un lugar paradisíaco donde "las flechas volaban solas y los frutos caían de los árboles", dijo a Efe en una entrevista.

Para el músico, los herederos de los Karai son aquellos artistas que "trabajan con imágenes, palabras y gestos" para hablar de los que sucede y así conectar "la perspectiva individual con el sentimiento colectivo".

Estos rasgos están presentes en otros músicos iberoamericanos, como Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Chico Buarque, León Gieco o Luis Eduardo Aute, de quienes Flecha se acompañó para grabar los tres volúmenes de su obra "El canto de los Karai".

"Son todos músicos en la misma sintonía. Para encontrarme con ellos viajé a pie, en auto, en avión y hasta en mula. Nos separan kilómetros de distancia, pero todos tenemos algo en común: aborrecemos las injusticias", enfatizó Flecha.

Cuando reunió a esos Karai contemporáneos, les lanzó una propuesta inédita: adaptar sus canciones a la lengua guaraní, un idioma nativo oficial en Paraguay, que desde los tiempos de la invasión hispánica "resistió los embates" de los conquistadores y se convirtió en un "idioma de resistencia".

Con la ayuda del poeta Félix de Guarania, la "Pequeña serenata diurna" de Silvio Rodríguez se transformó en "Purahei'imi ara pegua", y las estrofas en guaraní quedaron engarzadas en míticos temas en español de trovadores latinoamericanos.

"Se trataba de saldar una deuda de muchos años, pero con un mensaje de paz. Había que entender el pasado para no repetir los errores, entender que ninguna cultura tiene derecho a subyugar y aniquilar a otra", defendió Flecha.

Cuenta que él aprendió a hablar guaraní de niño, de la mano de una abuela que vivía en un área rural del norteño departamento de San Pedro, quien influyó en que años más tarde tomase, guitarra en mano, la bandera de la lucha campesina por un pedazo de tierra para vivir y trabajar.

"Canto una canción popular, "Chokokue purahéi", el canto del labriego, que se escribió hace 80 años, pero está absolutamente vigente, porque parece que nada cambió. Los campesinos hoy son víctimas de exterminio, a través de los agrotóxicos, la expulsión de sus tierras, y el olvido por parte de sus compatriotas de la ciudad", expuso el artista.

Es por eso que la voz de Flecha se escucha reivindicando justicia para el caso Curuguaty, que en 2012 provocó la muerte de 17 personas y el cese del presidente Fernando Lugo.

Este mes fueron condenados once campesinos a penas de entre 4 y 30 años de cárcel por ese caso y tras un proceso "despiadado y maquiavélico", en palabras de Flecha.

También está presente, año tras año, en el aniversario del incendio del supermercado Ycuá Bolaños en Asunción, en el que en 2004 murieron 364 personas.

O canta contra la exclusión de grupos indígenas y las personas LGTB, y se manifiesta en las luchas sindicales y por la igualdad de género.

"Creo en el artista como un cronista de su tiempo. No busco ser alguien que cante canciones para pasar el tiempo, para distraer a gente distraída. Respeto mucho a quienes lo hacen, pero ése no es mi ideal. Canto por la búsqueda de la felicidad para todos", expresó.

Su compromiso, dijo, le llevó a perder trabajos, a estar en prisión y a figurar en las listas negras de la dictadura Stroessner.

Circunstancias que lejos de condenarle al silencio, le ayudaron a fortalecer sus convicciones y a que sus canciones, como las flechas en el paraíso de los guaraníes, también vuelan solas, en busca de la tierra sin mal.