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Editorial
martes 30 de mayo de 2017, 02:00

Rescatar a los pueblos aislados por las inundaciones en el Sur

El drama de varias comunidades de Misiones y Ñeembucú, actualmente aisladas por las inundaciones, se agrava debido a la larga ausencia del Estado en esos territorios con múltiples carencias. La falta de rutas de todo tiempo, que ayuden a comunicarlas con el resto del país con mayor seguridad, es una antigua deuda pendiente de parte de sucesivos gobiernos. Es urgente brindar asistencia a Yabebyry, Laureles, Tacuaras, Guazú Cuá y San Juan, que permanecen inaccesibles y cuyos pobladores reclaman que ya les falta alimento para subsistir, pero luego hay que hacer planes de desarrollo sostenible que les permitan romper el aislamiento de tantos años e incorporarlos a un dinámico esquema productivo.

Son impactantes las imágenes que llegan desde varias localidades de los departamentos de Misiones y Ñeembucú, que desde hace semanas permanecen totalmente aisladas por tierra, debido a que el agua acumulada tras las últimas intensas lluvias han hecho desbordar los cauces de ríos, arroyos, lagunas y humedales, inundando los precarios caminos de tierra que unen a las diversas localidades.

Se estima que unas 35.000 personas se encuentran afectadas por las crecidas en varios distritos de ambos departamentos, en donde se reportan pérdidas de grandes extensiones de cultivos agrícolas y la mortandad del ganado vacuno, además de la dificultad de hacer llegar víveres a los centros de abastecimiento comercial, lo cual repercute en que muchos de los afectados ya no cuenten con alimentos, según el reporte de las propias autoridades regionales. El envío de víveres desde las instituciones estatales está resultando insuficiente.

Si bien es una situación de emergencia, causada por un fenómeno climático, hay que destacar que el drama de los pobladores se agrava ante la larga ausencia del Estado en estos territorios con múltiples carencias.

Una de las poblaciones más afectadas, la localidad de Yabebyry, a 288 kilómetros al sur de Asunción, ya era mencionada por el ilustre periodista y escritor Rafael Barrett como uno de los sitios más aislados del Paraguay, cuando el mismo vivió cerca de un año confinado en el lugar, en 1909. Desde entonces, Yabebyry no ha podido ser sacada de su aislamiento por ningún gobierno, ya que permanece a merced de precarios caminos de tierra que la unen con ciudades importantes de la región, como San Ignacio, Ayolas o Pilar, y que se cubren de agua muy fácilmente, debido a que se hallan trazadas a muy bajo nivel, en zonas de esteros y humedales.

En la misma condición se encuentran las otras localidades aisladas, como Laureles, Guazú Cuá, Tacuaras y San Juan. Si hubieran contado con una ruta asfaltada de todo tiempo, construida a suficiente altura, como la ruta 4 que une a San Ignacio y Pilar, las distintas localidades podrían permanecer conectadas a pesar de las inundaciones, además de ser debidamente protegidas con muros de contención, pero la mayoría de estos pueblos y ciudades, incluyendo los que se encuentran en las históricas zonas donde se desarrollaron las batallas de la Guerra de la Triple Alianza, como Humaitá o Paso de Patria, con gran potencial turístico, permanecen en una situación de soledad y olvido por parte de los organismos del Gobierno.

Es urgente brindar mayor asistencia a estas localidades actualmente tan golpeadas por la inundación, pero luego hay que elaborar planes de desarrollo sostenible, que les permitan salir del aislamiento de tantos años e incorporarse a un dinámico proceso productivo.