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Mundo
viernes 14 de abril de 2017, 16:20

Relatora de la ONU espera que su visita a Cuba promueva el diálogo más amplio en DD.HH.

La Habana, 14 abr (EFE).- La relatora de Naciones Unidas sobre la trata de personas, Maria Grazia Giammarinaro, aseguró hoy en La Habana que espera que su visita a Cuba sea un punto de partida para promover un diálogo más "intenso y fructífero" entre la isla y el sistema de derechos humanos de la ONU.

En conferencia de prensa, Giammarinaro dijo ser "consciente de la importancia de esta visita", la primera a la isla de un investigador del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en diez años, en la que ha cumplido una intensa agenda, que incluyó un encuentro este viernes con el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

"Espero que sea un punto de partida para promover un diálogo más intenso y fructífero con todo el sistema de derechos humanos de la ONU, sobre todo en el caso de los relatores especiales y los grupos de trabajo en todas las áreas de derechos humanos", precisó.

La investigadora independiente adelantó a la prensa algunas de las conclusiones de su recorrido, que termina hoy, en el que identificó "algunas áreas de preocupación" como la presencia de delitos sexuales a menores, sobre todo en el contexto familiar.

Un informe oficial, publicado a raíz de la visita de Giammarinaro, revela que 2.174 niños y niñas fueron en 2015 víctimas de "presuntos hechos de abuso sexual", 1.189 habrían sufrido abusos lascivos, otros 333 violaciones y 354 estuvieron relacionados en casos de corrupción de menores.

Según Giammarinaro, en Cuba se encuentran también casos de personas, principalmente jóvenes, que firman contratos de trabajo ilegales en el extranjero, que les obligan a vivir en condiciones denigrantes que no fueron las acordadas previamente.

Además mencionó a los emigrantes que se ven en situaciones de endeudamiento y pobreza, para lo que puso como ejemplo a los cubanos varados en Centroamérica tras el fin abrupto de la política migratoria "pies secos, pies mojados", que daba a los cubanos un trato preferencial al llegar a suelo estadounidense.

El termino de esa política puso fin a un éxodo que, entre 2015 y enero de 2017, superó los 100.000 cubanos que trataron de llegar a EE.UU., en muchos casos después de un largo y peligroso tránsito por los países de Centroamérica que suponía cruzar ilegalmente varias fronteras, lo que los convertía en vulnerables a la trata.

También se refirió a casos de personas provenientes de África que utilizan a Cuba como vía de tránsito hacia EE.UU., aunque esta todavía es una tendencia impredecible sobre la que aún es muy temprano pronosticar.

La relatora reconoció la "voluntad política" del Gobierno cubano en el uso de un enfoque preventivo y elogió el acceso universal y gratuito a la educación y la salud, así como el sistema de seguridad social.

Durante su estancia en Cuba, Giammarinaro visitó el Centro Nacional de Educación Sexual, dirigido por Mariela Castro -hija del presidente cubano Raúl Castro- y alabó sus acciones a favor de la protección de los transexuales, uno de los sectores más vulnerables a la violencia y la trata de personas.

Entre otros factores positivos, la investigadora puntualizó las prácticas existentes dentro del sistema judicial cubano para proteger a los menores durante un proceso penal y la despenalización de la prostitución, sin embargo insistió en la necesidad de quitar "el estigma social" a quienes se ven empujados a prostituirse.

"No se pueden descartar las situaciones de vulnerabilidad, pero repito, ningún país está exento de ejemplos de trata de personas", señaló la relatora, quien ahora deberá elaborar un informe, que según dijo, está abierto a los aportes de Gobierno cubano.

Durante su estancia en la isla, que inició el lunes, Giammarinaro se reunió con miembros del Gobierno cubano, como el canciller Rodríguez, la ministra de Justicia, María Esther Reus, o el titular de Turismo, Manuel Marrero; además de con el presidente del Parlamento, Esteban Lazo, y el Fiscal Genera de la República, Dario Delgado.

Giammarinaro es la primera investigadora independiente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que viaja a la isla desde 2007, cuando lo hizo el entonces relator sobre el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, quien visitó prisiones cubanas para conocer el acceso a ese derecho de los presos.