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Editorial
domingo 14 de agosto de 2016, 01:00

Reforma tributaria: Recaudar más y con mayor justicia

La actual situación de la tributación en Paraguay debe ser evaluada con la mayor seriedad y profundidad posible por el impacto que tienen en la población la falta de recursos públicos y la inequidad de las recaudaciones. El Gobierno debe implementar las medidas necesarias para aumentar las recaudaciones y reducir la injusta desigualdad que genera la estructura actual. Estas medidas exigirán poner el interés general por encima de los intereses particulares de determinados sectores que impiden cambios estructurales. Las necesidades de la mayoría de la población deben ser la prioridad gubernamental.

La evolución de las recaudaciones tributarias de los últimos años muestra un estancamiento de la presión tributaria y su persistente inequidad. Esta situación es el resultado de muchos factores.

Por un lado, un marco legal que no contribuye a la progresividad de la estructura tributaria debido a que establece tasas similares para los diferentes segmentos de la población. Esto implica que el peso relativo del pago de impuestos se distribuye por igual entre pobres y ricos, por lo que su efecto en el consumo es altamente desigual. Los primeros sacrifican bienes de primera necesidad mientras que los segundos bienes suplementarios o de lujo a la hora de reducir su consumo por el pago de impuestos.

Existen rubros que debieran pagar mucho más impuestos de manera a desincentivar el consumo y recaudar fondos para resarcir el daño social que generan. Es inadmisible que el tabaco y el alcohol tributen lo que tributan actualmente. Deben equipararse las tasas de impuestos al menos a los niveles promedio en Latinoamérica.

En este caso, el Ministerio de Hacienda debe revisar esta situación y plantear al Parlamento los cambios legales necesarios que les permitan transformar estructuralmente el sistema tributario, haciéndolo progresivo y eficiente a la vez.

Por otro lado, hay una excesiva cantidad de mecanismos que socavan la base tributaria, muchos de los cuales no sabemos si generan los beneficios que prometieron para recibir la exoneración de impuestos. El Ministerio de Hacienda tiene la obligación de analizar cada uno de estos casos y realizar los cambios necesarios. Si las exoneraciones no tienen impacto positivo en la población a través de la generación de empleos o la transferencia de tecnología no tiene ningún sentido mantener estos privilegios tributarios que desangran el Estado y con ello impiden el financiamiento de políticas que son urgentes para mejorar la calidad de vida en nuestro país.

La reforma del sistema tributario exige valentía y un compromiso por el bienestar general desde las autoridades gubernamentales. Ello implica enfrentarse a las élites económicas que históricamente se han beneficiado de la debilidad institucional del Estado, imponiendo la atención de sus intereses particulares, dejando de lado las necesidades de la mayoría e imponiendo condiciones injustas para otros sectores productivos.

En nuestro país existen sectores altamente productivos que han salido adelante sin contar con los beneficios tributarios que son privilegio de unos pocos, que además generan empleos y pagan impuestos. Es a estos sectores a los que el Estado debe responder.

Ojalá el Ministerio de Hacienda, apremiado por la urgente necesidad de generar recursos genuinos, tome en serio la política tributaria y realice los cambios necesarios para recaudar más y con mayor justicia.