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Revista Vida
lunes 18 de julio de 2016, 11:27

Reconstruyendo vidas

La cirugía plástica va más allá de aplicar colágeno o aumentar el busto. La que se realiza en el Programa Nacional Ñemyatyrõ le da a las personas una segunda oportunidad para recuperar su vida.
Por Natalia Ferreira Barbosa / Foto: Fernando Franceschelli .

Tiempo atrás, en un día de enero, había una niña de dos años que jugaba con su hermana menor, y en un movimiento en falso perdió el equilibrio. En un intento por frenar su caída, tomó el objeto más cercano: la manija de un brasero sobre el que estaba una pava con agua hirviendo. Cuando sus padres la llevaron para que la auxilien, llamativamente le colocaron un yeso, lo que empeoró su condición. En pleno verano, la niña no paraba de llorar y su piel se descompuso. Luego de 15 días del incidente, la llevaron al Centro Nacional del Quemado.
Su pronóstico no era alentador, sufrió quemaduras de tercer grado en el rostro, brazos y pecho. Además, tragó el agua hirviendo, por lo que al principio temían que su habla se viera afectada, y dicen que gracias a que cerró los ojos durante la caída, no quedó ciega. Los doctores le dijeron a sus padres que ella debería someterse a varias cirugías, porque las quemaduras eran muy profundas y la colocación del yeso agravó sus heridas. También le explicaron que recién a los 18 años, cuando terminara de crecer y la piel dejara de estirarse, podría hacerse la primera cirugía. A los 12 años ya tenía canas porque, tras quemarse el cuero cabelludo, la pigmentación de la zona quedó afectada.
Es esta historia la que la niña ya no quiere seguir contando, respondiendo preguntas como: "¿Qué te pasó?" o "¿Te duele?". La niña, ahora mujer, es docente de nivel inicial. La aguardamos en el pasillo del Centro Educativo Sinaí. Ya pasó por 12 cirugías reconstructivas. Faltan unos minutos para que termine la clase y, tras un momento, aparece en el portal de la dirección. Sandra Raquel Gómez Candia (37) es menuda y nos recibe con una generosa sonrisa, aun cuando le es difícil. "A mí me cuesta muchísimo reír o abrir la boca, porque siento cómo la piel se estira en el rostro", dice Sandra y enseguida suelta una risita.

Nueva oportunidad
Ella es una de las varias personas beneficiadas con cirugías reconstructivas gratuitas realizadas gracias al Programa Nacional Ñemyatyrõ Paraguay –lleva tres años en funcionamiento–, del Ministerio de Salud Pública (MSP), ejecutado a través del Centro Nacional del Quemado bajo la dirección del doctor Bruno Balmelli. Aparte de las intervenciones a personas de escasos recursos en distintos puntos del país, el programa también tiene como objetivo brindar charlas de prevención dirigidas a escolares y la capacitación en Primeros Auxilios y atención de quemaduras pequeñas para el personal de blanco. Desde que el programa fue puesto en marcha, se realizaron 18 viajes al interior del país y más de 1.570 cirugías.
"El programa Ñemyatyrõ busca descentralizar una especialidad de difícil acceso, como lo es la cirugía plástica. Aparte de las secuelas de quemaduras, nos ocupamos de secuelas de labio leporino, malformaciones congénitas de manos y pies, tumores cutáneos, efectos de accidentes de tránsito y cicatrices patológicas. Todas esas intervenciones las llevamos a cabo en coordinación con recursos humanos del Centro Nacional del Quemado, como cirujanos plásticos, instrumentadores quirúrgicos, enfermeras y el importante apoyo del grupo de anestesia del Hospital Nacional de Itauguá", explica Balmelli.
Lo primordial en estas intervenciones es lograr que el paciente recupere la funcionalidad de sus miembros u órganos afectados. Una vez logrado esto, se concentran en la parte estética, para que quede lo más natural posible. "El 40% de las personas intervenidas tenían secuelas de quemaduras y el 60% restante, secuelas de labio leporino, malformaciones congénitas de manos y pies, y accidentes de tránsito", agrega. Las secuelas resultantes de quemaduras representan un desafío importante. No en vano el doctor dice: "Cuando tenemos pacientes con quemaduras, siempre decimos que se casan con nosotros".

Cambios
Pasaron 35 años desde que Sandra sufrió terribles quemaduras. Aparte de las cicatrices que casi ya no se perciben, aún quedan otras molestias que aminoraron tras las cirugías. Desde que ingresó al programa se sometió a tres operaciones: una en el rostro y dos en los senos. En una de sus primeras entrevistas con el doctor, le dijo: "'Yo quiero la cirugía porque me pica la piel, me molesta. Se me estira'. Con las últimas operaciones buscaban reconstruir la parte de los senos porque yo los tenía juntos. Con el primer corte los separó y ahí me sentí normal –sonríe– y después se les dio forma. La última fue en el rostro", dice Sandra a la par que muestra su mejilla izquieda. "Ahora la gente me dice que ya no se notan las quemaduras, por eso estoy enamorada del trabajo del doctor Bruno Balmelli", resalta.
Desde que tiene memoria, Sandra siente fuerte picazón en las zonas de las quemaduras, y cuando sale al sol, el prurito empeora y empieza a rascarse. Por ello es que mantiene sus uñas cortas. "Casi no salgo. Me mantengo adentro, veo que las chicas en el verano están negras y yo blanca. Y digo: '¡Dios mío, yo también me quiero broncear!'. Pero no puedo. Por eso me acuerdo de la gente del Ycuá Bolaños. Esas personas que tienen 16 cirugías en el rostro. Me pongo en su lugar y lo siento por ellos, porque sé lo que es la quemadura –su semblante risueño cambia a triste, sus ojos delatan dolor– o cuando escucho que un niño se quemó. No se dan cuenta de que la quemadura te atrofia en muchos aspectos, te prohíbe continuar con ciertas cosas que la gente normal hace", lamenta Sandra.
Aún faltan otras cirugías. Si Sandra pudiera elegir, preferiría que le retocaran la cara. "Es lo que más se ve. Trabajo con niños y me preguntan qué me pasó o si me duele. Ya no quiero estar respondiendo tantas preguntas. Pero todo depende del doctor", afirma pícaramente. Ya últimamente no necesita usar tanta crema antialérgica y la picazón se hizo un poco más leve. Ella tiene un buen camino por recorrer, y mientras tanto, no deja que nada le quite su sonrisa, ni siquiera una quemadura.
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Ñemyatyro
Para saber más sobre el Programa Nacional Ñemyatyro Paraguay, puede llamar al Centro Nacional del Quemado al (021)206-161 y comunicarse con el departamento de Docencia Médica.