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Opinión
domingo 7 de agosto de 2016, 01:00

Recibo

Por Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com
Por Benjamín Fernández Bogado

Hace casi un año un grupo importante de estudiantes de la universidad más antigua del país se cansó de no tener futuro y decidió cargar contra sus autoridades.

Desconcertadas al inicio, temerosas después y renunciantes finalmente, los manifestantes le dieron una bocanada de esperanza al sector mayoritario de la población paraguaya.

Con lo que tenían, estaban seguros de que serían parte de la primera generación que no superaría a sus padres. Se enfrentaron al sistema y le dieron una campanada de alerta.

Renunció el rector –imposible en su caso poner en mayúsculas el cargo– y se fueron algunos decanos. Otros, creyendo que pasarían la tormenta, se parapetaron tras los muros esperando el olvido, como la de Filosofía.

Su sucesor esta semana temblaba en un rostro sonrojado tras ser acorralado por una turba en disidencia absoluta con su nombramiento.

Pavetti representa todo lo peor a lo que los jóvenes se oponen, y debe irse por su propio bien y de la baqueteada facultad a la que pertenece. En el interior del auto, su secretario y dos jóvenes representantes al servicio de la autoridad lucían desconcertados, mascando chicles para darse algo de seguridad en un ambiente inundado por lo opuesto, por sus propias obras y omisiones.

Se vienen tiempos tumultuosos en la Universidad Nacional de Asunción.

Los sustitutos se parecen demasiado a los que se fueron, renunciando o corridos, y los jóvenes claramente coinciden que las autoridades actuales no acusaron recibo del zapateo popular que resonó en setiembre del año pasado.

Quieren un estatuto abierto, transparente y que proyecte una universidad convocante de los mejores talentos del país.

Desean que los rubros sean bien utilizados, no están de acuerdo con que la Corte interprete como le plazca una cuestión claramente injusta y contraria a los vientos de cambio.

Nadie pasa de tonto cuando un ministro de la Corte es al mismo tiempo decano de la Facultad de Derecho y representa justamente el statu quo que se pretende acabar. No comprenden, el actual rector y los demás decanos, que vivimos tiempos absolutamente nuevos.

En este cambio de era que ha llegado a la universidad, ella representa lo más valioso de la economía en este momento: el conocimiento. 2/3 de la riqueza del mundo está en la mente de las personas, y nuestras universidades se empeñan en seguir haciendo lo mismo y de manera fútil.

Profesores mal pagados, escasa promoción de los talentos, estudiantes a tiempo parcial y nocturno, y una administración que cree que lo más importante es el cartón que entregan al final del curso lectivo y no lo que saben y pueden aportar a la sociedad sus graduados, sencillamente no tiene futuro.

El mundo de la educación sufre una mutación profunda y las autoridades de la UNA están montadas sobre un tigre que los sacudirá hasta el siguiente zarpazo.

Deben acusar recibo y entender el mensaje, porque de lo contrario ellos serán las próximas víctimas.