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Opinión
domingo 30 de abril de 2017, 01:00

Que el pueblo decida

Guido Rodríguez Alcalá

Este fue el argumento de quienes pretendían meter de contrabando el rekutu, para después someterlo a un plebiscito, supuesta garantía de voluntad popular.

Históricamente, los plebiscitos han estado ligados a sistemas autoritarios. En Turquía, donde hace poco hubo uno, se le concedió más poder al presidente Tayip Erdogan. Usando sus nuevas atribuciones, Erdogan ha arrestado a 170 periodistas y cerrado más de 100 medios de información, según el PEN Internacional.

PEN significa poetas, ensayistas y novelistas; con ese título nació la institución en 1921, como una organización internacional de escritores, para defender la libertad de expresión (por encima de las diferencias ideológicas) y los derechos humanos.

Entre sus socios ilustres se cuentan Bernard Shaw, Thomas Mann, Bertolt Brecht, Nadine Gordimer, Jorge Luis Borges, Luisa Valenzuela. Ya no incluye solamente a los escritores convencionales, sino también a los blogueros (siempre que sus blogs tengan contenido). Para conmemorar el tres de mayo, Día de la Libertad de Expresión, ha redactado informes que pueden leerse en www.pen-international.org

Los esfuerzos del PEN por la literatura y los literatos han tenido éxitos y fracasos. En 1936, al enterarse del apresamiento de Federico García Lorca por los fascistas en Granada, el presidente de la entidad, H. G. Wells, mandó un telegrama al jefe local pidiendo la liberación del poeta; se le contestó que no se sabía nada del apresamiento, cuando en realidad ya lo habían fusilado.

Al año siguiente, la mediación del PEN consiguió que los hombres de Francisco Franco no mataran al novelista Arthur Koestler.

Veinte años después, le tocó interceder Arthur Miller, quien lo hizo por el intermedio de un empresario. El empresario habló con el dictador de Nigeria, general Yabuku Gowon, para transmitirle el pedido: que no se le aplicara la pena de muerte al dramaturgo Wole Soyinka. ¿Miller, y quién es ese?, preguntó el general. Es el presidente del PEN, Excelencia. Miller... ¿ese no es el marido de Marilyn Monroe? Exactamente, Excelencia. Entonces que no lo maten a Soyinka. Miller ya se había separado de Marilyn, pero el prestigio de su esposa hizo que le perdonaran la vida al condenado, lo cual le permitió ganar el Premio Nobel en 1986. Menos afortunado fue otro escritor nigeriano, Saro Wiva, ahorcado en 1995 por denunciar el daño ecológico provocado por la explotación petrolera.

La ocultación de la verdad no siempre tiene ese carácter brutal, puede presentarse de distintas maneras, algunas más sutiles que otras, como la discriminación. Considerando que un mejor conocimiento entre las culturas conducirá a un mejor entendimiento entre los seres humanos, el PEN tiene un programa de traducciones; así hace llegar, a un mayor número de lectores, obras escritas en lenguas menos difundidas. Esto se complementa con el fomento de la comunicación por la vía digital, disponible en lugares donde no llega el papel impreso.

Además del medio, el contenido, y esto es importante ahora, cuando el exceso de información atenta contra la información. Nos enteramos de tantas cosas, que nos cuesta saber cuáles valen y cuáles no; para distinguirlo, es invalorable el aporte de una institución humanista como el PEN.