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Editorial
lunes 8 de agosto de 2016, 01:00

Que el menor crecimiento económico no afecte a la gente

Paraguay, igual que el resto del mundo, entró en un proceso de ralentización del crecimiento económico. De tasas promedio del 5 por ciento pasó a alrededor del 3,5 por ciento, situación que puede afectar al bienestar de la población. Si con altas tasas el efecto en el bienestar no era sustancial, menos aún lo será con tasas bajas. Debido a que esta tendencia parece ser de largo plazo, el Gobierno debe implementar las políticas necesarias para que el menor nivel de crecimiento del PIB afecte lo menos posible a los sectores de menores ingresos y sobre todo garantizar que no se traduzca en peores condiciones de vida.

Después de muchos años de un alto nivel de crecimiento promedio anual de la economía, la posibilidad de que el PIB se mantenga entre 3,0% y 3,5% preocupa a la ciudadanía en general. Este ritmo de crecimiento no es bajo, el problema es que si con promedios cercanos al 5% no fue suficiente para mejorar sustancialmente la calidad de vida de una amplia mayoría, podría esperarse un desempeño aun menos auspicioso a partir de ahora.

Mucho se ha hablado en Paraguay acerca del impacto del PIB en variables que vayan más allá de los grandes agregados macroeconómicos, como el ingreso nacional. En general, ya sabemos –tanto por experiencia propia como por la evidencia empírica internacional– que solo el crecimiento económico no conlleva con mejoras en otros ámbitos, aunque sí es una condición necesaria. No se puede negar la relevancia del aumento del producto en la generación de nuevos empleos, pero tampoco debe perderse de vista la necesidad de que estos empleos sean de calidad. Empleos con ingresos bajos, sin seguridad social y sin acceso a otros beneficios, como la posibilidad de ser parte de una red social que integre intereses y aspiraciones comunes, no ayudan a construir cimientos fuertes para la sostenibilidad de crecimiento y para transitar hacia el desarrollo.

Un empleo adecuado en términos de productividad, ingresos y condiciones permite a las personas proyectarse a futuro, asumiendo mayores riesgos en las decisiones que tienen impacto a largo plazo, tales como el ahorro, la construcción de una vivienda, la continuidad de los estudios o la creación o ampliación de un negocio.

La proyección de crecimiento económico para el año 2016 fue inicialmente del 3%. Recientemente el Banco Central del Paraguay elevó esta proyección al 3,5%, anuncio que fue tomado con cautela por los actores económicos.

Las razones del ajuste oficial se encuentran en una mejor perspectiva sobre el desempeño económico nacional a partir de mejoras en los precios y demanda de bienes exportables por Paraguay y en la demanda interna. El aumento de la actividad agropecuaria y de las construcciones impulsadas por el sector público y privado sustentan el ajuste del Banco Central del Paraguay.

La población en general sentirá el efecto del crecimiento si este se traduce en empleos de calidad, con lo cual las familias podrán mejorar sus niveles de consumo. También habrá que estar atentos al endeudamiento, que ya en este momento resulta preocupante derivado de una expansión del crédito sin suficiente respaldo en años anteriores.

Un crecimiento del 3,0% o del 3,5% puede o no ser relevante si ello se traduce en bienestar de la población. Ojalá las autoridades implementen las políticas necesarias para que si se cumplen las proyecciones del BCP, los beneficios se distribuyan a la mayoría de la población.