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Editorial
viernes 28 de abril de 2017, 02:00

Que el electoralismo no nos haga olvidar del país otra vez

La presión ciudadana, sumada a la de organismos nacionales e internacionales, obligó a los legisladores a rechazar el polémico proyecto de enmienda para la reelección presidencial. La fuerte crisis política fue el colofón de largos meses en los que tanto políticos como funcionarios parecieran haberse olvidado del país. Ahora que arrancarán en breve las internas partidarias con miras a las elecciones generales del 2018, esperamos que no vuelvan a olvidar sus verdaderas prioridades. Los políticos, y los que están en funciones oficiales, deben poner por encima de sus intereses particulares el interés general, que no es otra cosa que la búsqueda del bienestar de la mayoría de la población.

Finalmente, la iniciativa del oficialismo, de los liberales llanistas, oviedistas y luguistas, de forzar una enmienda constitucional –que además de ser inconstitucional derivó en la mayor crisis política de los últimos años, que le costó la vida a un joven dirigente del PLRA, Rodrigo Quintana, y en la quema de una parte de la sede del Congreso– fue remitida al archivo. El proyecto ya no podrá ser tratado hasta dentro de un año.

Después de tantos meses de agresividad desatada, de atropellos a la Carta Magna y de haber relegado los urgentes temas que afectan a la vida del país, nos encontramos en un escenario que –lamentablemente– nos resulta bastante conocido: internas partidarias y lucha por acceder al poder en el 2018.

Una vez enterrada la posibilidad de enmendar la Constitución Nacional para aprobar una reelección presidencial, la ciudadanía celebró la decisión que, desde la Cámara de Diputados, ponía fin a los meses de incertidumbre que postergó el tratamiento de importantes temas para la vida nacional.

Sin embargo, la alegría nos puede durar poco. Una vez que la enmienda dejó de ser un tema para los políticos, estos ya comenzaron de inmediato a pensar en las elecciones del 2018. Esto significa que todos, desde el presidente de la República hasta el último miembro de seccional, tienen la mente puesta solo en candidatos, candidaturas y campañas; con todo lo que esto implica.

El país entero había sentido el alivio que trajo consigo el anuncio de Horacio Cartes de renunciar a presentarse como candidato a la reelección. Aunque su intención no se ajustaba a la Constitución, su renuncia aportó tranquilidad en un momento muy convulsionado.

El país estaba harto de la polarización de las posiciones y de la crispación que estas generaban, por eso el anuncio del presidente trajo de vuelta la calma que se había perdido, la confianza en que se volverían todos a concentrar en la tarea de administrar el gobierno, resolviendo los asuntos pendientes.

Ahora llegó el momento de recuperar el tiempo perdido en los últimos meses debido al debate por la enmienda. Pero sería muy negativo volcarnos a la refriega electoralista, la disputa por los candidatos, las descalificaciones al contrincante de turno, para dejar de lado los temas que son del interés de la mayoría.

Tampoco podemos permitirnos que las intestinas luchas electoralistas sigan interfiriendo en la administración del país. Los políticos paraguayos, y los que están en funciones oficiales, deben poner por encima de todo el interés general.