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lunes 3 de octubre de 2016, 01:00

Proponen técnicas de autocontrol para evitar el castigo físico a niños

En Paraguay –según la investigación realizada por la organización de la sociedad civil BECA y Unicef–, el 61% de los niños, niñas y adolescentes reportaron haber sido víctimas de algún tipo de maltrato por parte de sus familiares más cercanos. El pasado 2 de setiembre se promulgó la ley que prohíbe el castigo físico o cualquier tipo de violencia como método de corrección o disciplina a niños y adolescentes.

María Silvia Calvo, desde Global Infancia, comentó que el 35% de los abordados manifestaron haber recibido violencia física grave (golpes con objetos, patadas, quemaduras y asfixia), mientras que el 13% de los encuestados dijo haber sido objeto de violencia física leve (nalgadas con la mano y con objetos, cachetadas, tirones de pelo, pellizcos y la obligación de permanecer en posiciones incómodas) y el 13% expresó haber vivido violencia psicológica (insultos, maldiciones, amenazas de abandono, entre otros).

Es interesante destacar que aunque 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes han recibido algún tipo de maltrato, los mismos consideran, en una gran mayoría, que la relación con ambos padres es buena o muy buena (91,9%).

Qué hacer. La psicóloga Melisa Urtlauf recomienda a los padres o responsables de los chicos evitar castigarlos físicamente ante una mala conducta de los pequeños.

“A veces no es suficiente hablar a los niños, pero el castigo físico es inaceptable, el miedo no genera aprendizaje. Se logra que por temor no se repita la conducta, pero genera confusión. Tres a cuatro semanas se necesitan para tener esos cambios en la conducta y debemos ser persistentes y no aflojar en una negociación”, dijo la sicóloga al programa ÚH en Línea, emitido los jueves por ÚLTIMA HORA.COM.

Tanto Silva Calvo como Urtlauf coinciden en que con violencia no se logra el objetivo de cambiar el comportamiento del niño o la niña. Los padres, y en caso de adolescentes, los propios docentes no deben permitir que el niño o adolescente gane, si eso sucede probablemente la conducta se refuerce y lograr cambiar los aspectos necesarios será más costoso. Si no resulta, se debe buscar otro método y no ceder a los llantos.

“A veces por cansancio damos lo que nos exigen y ahí es cuando perdemos los padres, perdemos la partida. Si nosotros no aprendemos a regular nuestras emociones, ellos difícilmente cambiarán, ellos son el reflejo de lo que le damos”, destaca. Recomienda a los padres usar técnicas para lograr el diálogo. (Ver info).

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