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Sucesos
martes 26 de julio de 2016, 01:00

Presos toman de rehén a guardia, lo golpean y se registra una balacera

Por Justiniano Riveros

CONCEPCIÓN

Tres reclusos se amotinaron ayer en la Penitenciaría Regional de Concepción, tomaron de rehén a un guardia de seguridad, lo golpearon y lograron ser trasladados a Pedro Juan Caballero.

El hecho se produjo al mediodía cuando los tres reclusos empezaron a pedir su traslado al penal de Pedro Juan caballero. En un descuido, echaron un portón de la celda y tomaron de rehén al celador, Arturo Aníbal Acosta Salinas, a quien lo golpearon en la cabeza con un estoque produciéndole un corte.

Los responsables del hecho fueron identificados como Roberto Yamil Fleitas, paraguayo, de 32 años; Jerson Ortiz Méndez, paraguayo, de 23 años, oriundo de Ñemby condenado por homicidio doloso en grado de tentativa y hurto en Lambaré y José Carlos Almeida, brasileño, de 36 años, domiciliado en Ciudad del Este, condenado por robo agravado en el Este del país.

Según el Crio. Rodrigo Candia, jefe de policial de Concepción, los condenados pidieron su traslado al penal fronterizo, lo cual produjo el amotinamiento que para sofocar hubo apoyo de los demás guardias de seguridad que realizaron disparos intimidatorios. Explicó que ya hubo conversación con el director de institutos penales sobre la vulnerabilidad del reclusorio y que la Policía está con la seguridad externa.

La refriega. La balacera producida ayer en la penitenciaría fue intensa y en dos momentos, la cual creó una gran preocupación de nuevo a la población penal, porque es un hecho que se repite cada semana. Incluso, hace 15 días ya había fallecido un interno y la semana pasada se abortó un plan de fuga.

Los guardias de seguridad reclamaron en forma anónima el difícil trabajo que llevan, ya que apenas son 40 celadores divididos en tres turnos para unos 800 reclusos.

Explicaron que la poca cantidad de seguridad hace que los internos se sientan capaces de levantarse en motín.

El penal tiene una capacidad para menos de 500 internos, mientras actualmente la población llega a 800. Hay dos pabellones nuevos construidos, que aún no fueron habilitados.

Los reclusos también están descontentos, porque no reciben una buena alimentación. “La población aumenta, pero no así el presupuesto para las comidas”, dijo un familiar de un interno.