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sábado 20 de agosto de 2016, 01:00

Prender fuego en el mundo

A un joven, verdaderamente buena persona, que quería ser mejor, Jesús le dijo que diera sus riquezas a los pobres y pobre se fuera con él. A otra persona que se ya se iba con él, pero que quería despedirse de su familia, le dijo “Deja que los muertos entierren a sus muertos”.

¿Era exagerado Jesús?

Pareciera que en el diccionario de Jesús no estuvieran las frases: sé prudente; sé práctico y no exageres; no tengas tanta prisa...

Y sí abundaban: sé apasionado, date con todo, vive intensamente, no pongas condiciones, transforma todo...

¿Era exagerado Jesús?

Escribíamos antes sobre el tesoro que tenemos todos los que hemos hecho una opción por ayudar a los que sufren comenzando por los más pobres. Y nos sentíamos felices con ello.

Hoy, refiriéndonos a este tesoro, vamos a interpretar las palabras de Jesús “He venido para prender fuego en el mundo y ojalá estuviera ya ardiendo”. ¿Qué significan?

Significan que por mucho que estimemos este tesoro, todavía es poco lo que hacemos en ayudar a nuestros hermanos empobrecidos. Hay que hacer mucho más.

Porque todavía somos demasiado comodones y miedosos. Porque solo ponemos parches y no cambiamos lo que causa su dolor. Porque no nos identificamos con ellos. Porque nos cansamos y bajamos la guardia, mientras el dolor de ellos sigue aumentando. Porque nos creemos dueños de este tesoro. Porque todavía no hemos descubierto que este tesoro abarca el mundo entero y nos contentamos con servir solamente a algunos.

Todo esto significa que nos falta fuego que nos queme. No vivimos con pasión.

Tenemos el tesoro de un compromiso con las causas de nuestros hermanos del mundo entero que sufren injusticias. Somos muchedumbre y vamos a vencer.

Con este ideal tan grande más vale exagerar en nuestra entrega que quedarnos cortos.

Jesús era exagerado porque del todo se entregaba a Dios y a los hermanos.