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Economía
miércoles 15 de febrero de 2017, 01:00

¿Por qué no diferenciarse desde la RSE?

Promociones de “pague 2 y lleve 3”, más gramos (o cm3) por igual precio, el precio más bajo del mercado, la tasa más baja, pague recién a los 30 días, son algunas de las estrategias que las empresas continúan utilizando para vender. Esto, de la mano de materiales publicitarios con mujeres semivestidas, personas conocidas del medio o grupos de personas en situaciones de diversión extrema, haciendo una promesa que no podés perderte o mostrándote cómo hacer realidad la compra o el viaje de tus sueños.

Hasta aquí, los empresarios lo único que hacen es analizar la inversión a destinar en promoción y publicidad; no se discute esa forma de llegar, pues “es la que se usa, porque funciona”, según expresan ellos mismos a la hora de preguntarles por qué siguen utilizando tales estrategias.

En la era de las tecnologías de la información y la comunicación, el consumidor está en conocimiento de lo que ocurre en el mundo, de las tendencias, de la innovación, de los problemas, etc. Está comenzando a ser más selectivo y analítico en torno a sus preferencias de compras. El consumidor de este milenio se está volviendo un “comprador de causas”, ya no solo de precios.

Dicho esto me permito plantear tres cuestiones para el análisis:

1. Si el presupuesto para publicitar y promocionar los productos o servicios son escasos, ¿por qué seguir intentando vender con las mismas estratégicas que su empresa y la competencia?

2. Si se acusa a los medios de comunicación de mostrar solo las malas noticias, ¿por qué se siguen reforzando estereotipos o situaciones que llevan a consecuencias negativas?

3. Si están implementando prácticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), ¿por qué estas acciones solo son conocidas por los beneficiarios o las organizaciones con quienes las llevan adelante?

En nuestro sector empresarial es poco explotado aún el potencial de la RSE en las acciones comerciales. Las agencias publicitarias, incluso, todavía se mantienen al margen de presentar propuestas en esta línea.

La invitación para los empresarios es que se respondan estas preguntas: ¿mi competencia tiene prácticas de RSE?, ¿la publicidad de mi empresa refuerza valores o estereotipos?, ¿hasta dónde me preocupo en hacer conocer a mis colaboradores las prácticas, para que sean los primeros en sentirse orgullosos de la empresa? Y a los consumidores, ¿preferirían comprar un producto o adquirirían un servicio si conocen sus prácticas de RSE?, ¿apoyarían desde su compra los proyectos de estas empresas?

Diferenciarse de la competencia desde la RSE puede ser una excelente estrategia que lleve a nuestra sociedad a niveles de competencia por tipo de compromiso, por ética y por una cultura del cuidado. ¡Creo que vale la pena considerarlo!