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Opinión
jueves 16 de febrero de 2017, 02:00

¿Por dónde andará Mario?

Por Gustavo A. Olmedo B. – golmedo@uhora.com.py
Por Gustavo Olmedo

Es lamentable ver a la ciudad de Asunción deteriorarse aceleradamente, sin que haya señales de posibles cambios, ni siquiera aquellos superficiales. Las autoridades municipales parecen incapaces de reaccionar con algún plan, por lo menos temporal, para hacer frente a los problemas de la ciudad; algunos de larga data y otros más recientes; algunos que exigen grandes inversiones como otros solucionables con la simple capacidad de gestión o voluntad política.

Al recorrer ciertos sectores de nuestra capital, las preguntas que surgen son numerosas, y varias hasta parecerían ingenuas. Por ejemplo, ¿Por qué no impulsar una política de mejoramiento de las veredas del microcentro y la lumínica, con apoyo del Gobierno, empresarios y/o gremios –como se hacen en Brasil y otros países–, para que, por lo menos unas 20 cuadras de calle Palma luzcan atractivas, ordenadas y transitables para propios y extraños?

Con un presupuesto de más un billón de guaraníes, recaudado de los contribuyentes, ¿cómo es posible no tener los fondos para, por lo menos, cambiar los focos quemados de la Costanera o pintar las franjas peatonales de la Avenida Mariscal López, uno de los principales accesos a la ciudad?

¿Cómo no tener un equipo capaz de gestionar, con el sector privado u otro ámbito, la cooperación y los recursos necesarios para construir refugios –algo tan básico– para las miles de personas que diariamente esperan el transporte público a la intemperie? ¿Es algo tan complicado?

La Municipalidad es un gigante que produce poco y consume mucho; con más de 8.000 funcionarios, un presupuesto que destina cerca de G. 500 mil millones al pago de los salarios y solo cerca de G. 200 mil millones a obras en la ciudad, los pronósticos no parecen alentadores.

A esta altura uno se pregunta: ¿dónde estará Mario Ferreiro, el intendente? La percepción que se tiene, en el mejor de los casos, es que está empantanado en cuestiones burocráticas y administrativas, pero en un escenario menos positivo, que está siguiendo la misma senda de sus predecesores; más preocupado por su proyección política y la de sus allegados, que en la ciudad de Asunción y sus desafíos.

Sea cual sea la respuesta, la capital del país urge soluciones a corto, mediano y largo plazo. Los ciudadanos esperan señales más claras y concretas; no bastan la oratoria y la buena presencia en los medios. Ya son varios los intendentes que han terminado como "desaparecidos" ante los contribuyentes. Ojalá que pronto veamos a un Mario con menos discursos y más acciones. Los asuncenos se lo merecen, y la Madre de Ciudades también.