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Opinión
domingo 26 de junio de 2016, 01:00

Política fiscal en riesgo

César Barreto Otazú Miembro de Dende

Las calificadoras internacionales de riesgo Standard & Poors y Moody's nos dieron una señal de alerta recientemente. La primera decidió modificar la tendencia positiva de la calificación de la deuda soberana de nuestro país y la segunda decidió mantener la tendencia estable de la calificación actual.

Mi interpretación de este cambio de actitud respecto al Paraguay es que prefieren tomarse una pausa para observar la gestión de las finanzas públicas en los próximos dos a tres años.

Si administramos prudentemente el déficit fiscal y la deuda pública en estos años electorales y el próximo gobierno da señales de continuar con una administración responsable, es altamente probable que podamos alcanzar y permanecer en los niveles de grado de inversión.

Sin embargo, así como las calificadoras de riesgo, tengo mis dudas respecto a que esto sea posible. Las señales no son alentadoras.

En primer lugar, la débil postura que han mostrado las autoridades para cumplir el límite de déficit previsto en la ley de responsabilidad fiscal ha hecho que este instrumento vaya perdiendo credibilidad como un instrumento de una política fiscal ordenada.

Incluso, hay intenciones de modificar la ley, flexibilizar el límite del déficit fiscal observado y reemplazarlo por un modelo de déficit fiscal estructural o cíclicamente ajustado similar al utilizado en Chile desde hace varios años.

Si bien comparto que es un modelo superior como instrumento de política fiscal anticíclica otorgando flexiblidad para utilizar el gasto y la inversión pública como un instrumento de estabilización del crecimiento económico, su aplicación efectiva y exitosa depende críticamente de la madurez institucional del proceso de política fiscal.

En la actual coyuntura, esta modificación busca mayor flexibilidad para incrementar el déficit fiscal y el ritmo de endeudamiento del país para aumentar la inversión pública y dejará una herencia de un elevado déficit fiscal para el gobierno que asuma en el 2018.

Segundo, y que refuerza el punto anterior, es la aprobación e implementación de la Ley 5074 de contratación de obras públicas bajo la modalidad llave en mano y con financiamiento del proveedor.

Con esta ley el Ministerio de Hacienda pierde el control sobre el ritmo de endeudamiento del país y rompe con los principios de una política fiscal ordenada que guían la gestión de las finanzas públicas del país a través de la Ley 1535 de Administración Financiera del Estado y la Ley 5098 de Responsabilidad Fiscal.

El proceso de endeudamiento para las obras públicas queda en manos de ministerios sectoriales que no tienen la visión sistémica de la administración de las finanzas públicas del Estado.

De hecho, si bien hay poca claridad respecto a que esta ley sea una autorización para asumir deudas en nombre del Estado sin la aprobación previa del Congreso, en este momento hay proyectos por alrededor de USD 1.500 millones en proceso de adjudicación por parte del MOPC.

Esta poca claridad de la ley, significará que los inversionistas exijan rendimientos muy superiores a las tasas de interés que el país está pagando por los bonos soberanos actualmente e implicará finalmente mayores costos para los contribuyentes.

Estas señales inconsistentes son las observadas por las calificadoras de riesgo internacionales y que se suman a las dificultades propias de los años electorales y que generan dudas respecto al futuro de la política fiscal del país.

Es fundamental que nuestro país persista y mantenga una administración prudente de las finanzas públicas más aún en estos años de dificultades en la economía internacional y regional. Para ello tenemos que evitar estas leyes que ponen en riesgo toda la institucionalidad de la política fiscal del país.

Ojalá primen la cordura, la prudencia y la visión de largo plazo en las autoridades tanto del Poder Ejecutivo como del Congreso y mantengan una política fiscal creíble que nos permita seguir desarrollándonos ordenadamente y sin sobresaltos en los próximos años.