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Economía
domingo 9 de julio de 2017, 01:00

Pobreza vs. ingresos vs. canasta

Recordemos que el método de medir la pobreza es determinante en su resultado. La pobreza monetaria (la que se utiliza en nuestro país) depende en gran medida de cuánto se abarca en términos de población a ser cuantificada en ese estatus, qué lapso se toma como referencia, la variación del costo de la canasta, la cuantificación de los ingresos, entre otros. Si algunas de estas variables se alteran sustancialmente, puestas en relación con el conjunto de las mismas (relevancia) y con los métodos empleados anteriormente (visión histórica), entonces, obviamente, el resultado puede variar significativamente. De allí la importancia de ver cuáles son las actualizaciones incorporadas para obtener las nuevas cifras de pobreza y si varía poco o mucho en comparación con las publicadas anteriormente. Respecto a las actualizaciones y en especial de las nuevas líneas de pobreza (costos de las canastas), léase la columna, en este mismo diario, del pasado domingo 25 de junio, titulada “Midiendo la pobreza”.

Al cambio de los “valores de las líneas”, hay que agregar la variación anual en el nivel de ingresos monetarios y no monetarios, en el lapso en que se realiza la Encuesta de Hogares, así como el hecho que el número de los mismos representa tan solo una parte pequeñita del total y que se traduce en un mayor margen de error muestral que también debe considerarse al momento de analizar los datos y que siempre deben acompañar a los números de pobreza. Obviamente, el margen de error, siempre natural en mediciones a partir de muestras representativas, aumenta cuanto más pequeña es la muestra de hogares en los que se investigan los ingresos y las otras medidas de bienestar.

OPINIONES DE REPRESENTANTES DE LA DGEEC Y DEL SECTOR PRIVADO. Interesantes de dar a conocer son las informaciones oficiales de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos así como los análisis de analistas de gremios empresariales. Entre ellos merece ser destacada la intervención pertinente de la directora de Encuestas a Hogares, la Lic. Norma Medina, de la Dgeec, que responde al respecto:

“La pobreza monetaria se mide con 2 variables: 1) costos de canastas (extrema y total) y 2) los ingresos de los hogares. Estos ingresos medidos anualmente se comparan con el costo de las canastas y una pequeña variación en los precios puede afectar al poder adquisitivo de los hogares. Si el ingreso por persona de un hogar es muy similar al costo de la canasta básica de alimentos, por ej: 250.000 para el año 2016 y si al siguiente año se incrementa el costo de la canasta y el ingreso se mantiene, ese hogar quedará bajo la línea de pobreza extrema (1 guaraní puede hacer la diferencia). Lo mismo pasa con la pobreza total. Por eso es muy importante analizar la cantidad de hogares cuyos ingresos están alrededor de la línea y son muy vulnerables”

Digno de hacer resaltar es también la reflexión de Luigi Picollo, vicepresidente del Club de Ejecutivos, que en una columna de este mismo diario, el pasado lunes 3 de julio, escribe:

“En el estricto raciocinio matemático los cambios entre el 2015 y el 2016 en el porcentaje de la pobreza extrema y la pobreza total NO son estadísticamente significativos, pues ambos resultados están dentro del mismo rango de error de la muestra. No se puede afirmar con certeza técnica que haya ocurrido un aumento o una disminución de los pobres. Quedan así sin fundamentos las acusaciones de haber aumentado la pobreza así como también los supuestos méritos de haber disminuido”.

EN CONCLUSIÓN. Son por lo tanto varios los factores a considerar para presentar una reflexión seria sobre estos datos en cuanto al tamaño de la pobreza en general como de la extrema en particular, independientemente de los intereses electorales de los partidos políticos en pugna, que según su posicionamiento pretenden ver un aumento o un “empate técnico” de la misma. Entre ellos deben ser citados: El número pequeño de hogares entrevistados (margen de error muestral), la fluctuación en los ingresos monetarios y la variación de los costos de la canasta básica familiar.