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lunes 2 de enero de 2017, 01:00

Playas fueron refugio para soportar los 43 grados de sensación térmica

En masa, la gente invadió los diferentes puntos de veraneo para celebrar el primer día del 2017, lejos de las habituales preocupaciones intentando escapar a la vez del rigor de las altas temperaturas.

Miles de personas optaron pasar el primer día del nuevo año en balnearios y playas para hacer más llevadero el sofocante calor que ayer trepó a los 43ºC de sensación térmica.

Todos los sitios de veraneo, sin excepción, los que están habilitados y los que no, se colmaron de bañistas.

Una multitud se agolpó a orillas del lago Ypacaraí, tanto en San Bernardino como en Areguá y en la playa que lleva el nombre del espejo de agua.

Alrededor de 5.000 personas invadieron la playa municipal de Areguá, pese a no estar habilitada para el baño y el uso recreativo.

Allí, el Municipio habilitó una pileta especialmente destinada a los menores de edad, previo pago de G. 10.000.

"Les traje acá (en la pileta) a los chicos porque es imposible entrar al lago por lo sucio que está, para los chicos por los menos", apuntó Osmar Gómez, quien hace diez años vive en Neuquén (Argentina) y vino a pasar las fiestas de fin de año junto a su familia.

Euforia. En toda la playa, que cuenta con poco más de 100 metros de extensión, apenas se podía caminar ante la gran cantidad de visitantes.

Una mezcla de euforia y desenfreno se respiraba a la vera del lago. La gente con el rostro y el cuerpo enrojecidos por los rayos del sol buscaban sitio para recibir un poco de la brisa fresca que regala el espejo de agua pese a estar contaminado.

Acalorados, muchos se abrían paso entre cuerpos sudorosos para hallar un lugar donde refrescarse.

Niños, jóvenes y adultos, sin distinción, se zambullían en el turbio lago sin importar su elevado índice de coliformes fecales.

El consumo de tereré competía palmo a palmo con el de cerveza. Los más osados bañistas eran quienes, visiblemente, estaban pasados de copas y de latitas.