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Mundo
domingo 27 de noviembre de 2016, 10:37

Pintura y tragos, un "after office" atípico que triunfa en Buenos Aires

Buenos Aires, 26 nov (EFE).- Salir del trabajo, ir a tomarse unos tragos con amigos y terminar pintando tu propia obra de arte entre copa y copa ya es posible en Buenos Aires gracias a la propuesta de Paint Night y diferentes locales de ocio de la ciudad.

Tomas Stigwardt es quien tiene la receta para que cualquier persona sea capaz de crear su propio cuadro en solo dos horas, de manera distendida y sin los formalismos de un taller de arte ni la necesidad de tener conocimientos previos.

"Hay mucho de técnica y de seguir un paso a paso concreto. Puedes tener mejor o peor mano para la cocina pero si sigues la receta vas a llegar a un resultado satisfactorio porque está pensada para que lo logres", explicó este peculiar profesor de arte en una conversación con Efe.

Ese mismo principio es el que sigue Stigward en cada sesión de "Paint Night", convencido de que la propuesta "desmitifica" la idea de que hay que nacer con un don para poder generar arte.

El proyecto "Paint Night" nació en Boston (Estados Unidos) y funciona con un banco de obras donde artistas de todo el mundo van subiendo sus propuestas artísticas que, posteriormente, cada profesor selecciona y reproduce en bares y locales nocturnos ante un grupo de participantes inscritos previamente.

"La gente busca hacer su primer cuadro y que salga lindo, otros lo usan como 'after office', para desconectar con grupos de amigos, y eso hace que la experiencia sea muy diversa", señaló el artista, convencido de que en esta actividad solo hay que tener ganas de pasárselo bien.

La iniciativa, que ya ha cautivado a más de tres millones de personas en todo el mundo, lleva dos años girando "con mucho éxito" en Buenos Aires, especialmente entre las mujeres, algo que para Stigward se explica por el miedo de los hombres "a que salga mal", aunque asegura que el que prueba repite y reúne en su domicilio "una auténtica galería de arte".

Y es que los asistentes no tienen que llevar nada más que la motivación y las ganas de disfrutar y dejar volar su creatividad con los pinceles frente a un lienzo en blanco.

"Son dos horas con música, bebida, a veces comida, y mucho arte que constituye una auténtica terapia de relajación" después de una intensa jornada de trabajo, destacó a Efe el propietario del bar notable que acoge esta jornada cada mes y medio, Carlos Cantini.

"Paint Night" tiene un "circuito" armado por distintos bares y establecimientos de la ciudad, aunque en esta ocasión eligió La Flor de Barracas, un bar notable (histórico) de la zona sur de la ciudad de Buenos Aires, lugar reservado históricamente a las clases populares, donde la cultura y las actividades artísticas campan a sus anchas.

Para ellos es ya la octava convocatoria y aseguran que el éxito es rotundo, aunque están convencidos de que la experiencia es diferente en cada ubicación porque "cada lugar tiene su impronta y su onda".

"Juegas con el compromiso de pintar lo mejor posible y la aventura de algo que está fuera de nuestros cánones habituales, de nuestras prácticas. La verdad es que es muy, muy entretenido", explicó Graciela Estévez, una de las participantes que nunca falta a esta cita junto a sus amigas.

En grupos de hasta 35 personas, son muchos los que resaltan lo "llamativo" de ver como, a partir de una misma obra, se obtiene tal cantidad de resultados finales, ya que cada participante le imprime, casi sin querer, su propia personalidad.

Los organizadores aseguran que han sido muchos quienes, a partir de esta experiencia, se ha volcado con la pintura hasta convertirlo en parte de su rutina.

Una afición más que comparten con extraños y en la que dan rienda suelta a la creatividad mientras disfrutan de su bebida y su música preferida.

Cris Terceiro