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Mundo
sábado 30 de julio de 2016, 12:56

Perú es el ejemplo mundial a seguir para reducir la desnutrición infantil

Guatemala, 30 jul (EFE).- La desnutrición infantil, crónica o aguda, es uno de los problemas que más aqueja a los niños en América Latina. El fenómeno de El Niño, los conflictos civiles, la corrupción o la escasez de recursos son factores que han rebasado la capacidad de respuesta de los Estados, pero la solución está cerca y el ejemplo es Perú.

"La evidencia que ha dado Perú a todo el mundo es que se puede reducir la desnutrición crónica de una manera acelerada haciendo intervenciones más eficaces y pudiendo focalizar los recursos en las regiones donde más se necesitan", asevera en una entrevista con Efe el titular de la Secretaría Ejecutiva de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN) de Guatemala, Germán González.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) de Perú, la desnutrición crónica infantil en 2015 fue de 14,4 % en niños menores de cinco años, cinco puntos porcentuales menos que en 2010 y tres menos que en 2013.

La desnutrición crónica infantil de menores peruanos de cinco años en el área rural fue del 27,7 % en 2015, tras experimentar una reducción de 9,3 puntos porcentuales en los últimos cinco años y de 4,6 puntos en los últimos tres años.

El funcionario guatemalteco, que no profundizó sobre la estrategia peruana, es consciente de la gravedad de esta lacra y confía en que la problemática se pueda solucionar también en su tierra, uno de los estados donde los índices son escalofriantes: 1 de cada 2 niños padece desnutrición crónica, es decir, "ya no se puede curar".

Tan solo en lo que va de año hay acumulados 7.709 casos de desnutrición aguda en menores de cinco años y 41 fallecidos, lo que prácticamente sitúa las cifras en parámetros similares a los del mismo periodo de 2015. La conclusión: el problema sigue latente.

Apelando a la conciencia de la ciudadanía, que durante años ha hecho oídos sordos a la situación, González adelanta que para acabar con la desnutrición en el país, que en zonas indígenas afecta entre a un 70 por ciento de niños, con picos de 90, es necesario invertir recursos al menos por diez años.

"La prevención de la desnutrición no se gana haciendo una sola acción", zanja.

Para combatir esta lacra, que además de cobrarse vidas lastra el desarrollo del país, el Gobierno de Guatemala, a través de la SESAN, ha puesto en marcha un plan de estacionalidad, pues aunque según los pronósticos El Niño ya no está activo y el comportamiento de las lluvias se prevé "normal", puede haber un cambio rápido a La Niña.

"Si nosotros prevemos esta situación (con mediciones) creemos que no va tener mucho impacto este periodo de estacionalidad del hambre porque las familias van a poder cosechar sus productos de manera normal", incide González, aunque reconoce que más de 100.000 familias han recibido ya asistencia humanitaria.

Otras 21.000, "identificadas con una severa falta de seguridad", la adquirirán hasta el próximo mes de agosto: "Esas familias ni siquiera tenían medios de vida para producir alimentos. Las identificamos como familias en condición severa".

Consciente de que si los pequeños no reciben un tratamiento "rápido" pueden tener "un desenlace fatal", el titular de la Sesan llama a trabajar en la resilencia, para no depender de los mercados en alimentos básicos, y a fomentar la atención primaria en salud, "la primera puerta que nos permite prevenir la desnutrición crónica".

Con una mirada hastiada de ver números y cifras desorbitados que demuestran que en Guatemala la desnutrición sigue siendo una lacra, González pone los ojos en un horizonte de esperanza y recuerda que el nuevo Gobierno, presidido por Jimmy Morales, se ha fijado una reducción de 10 puntos durante su mandato.

"Nosotros creemos que todavía sigue siendo viable. Lo que sucede es que esto es una carrera de fondo. No termina solo atendiendo una emergencia (...) sino que implica hacer un fortalecimiento a largo plazo (...) en la prevención de la desnutrición", asegura con rotundidad.

Patricia Pernas