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Opinión
viernes 25 de noviembre de 2016, 02:00

Perdón sí, redefinición no

Por Carolina Cuenca
Por Carolina Cuenca

Angustia, depresión, desesperación, tristeza... son algunos de los síntomas que me expresaba una joven anónima con la que mantuve contacto luego de que pidiera auxilio en una web uruguaya de ayuda a mujeres con problemas posaborto para la que estuve de voluntaria. A ella le fue fácil conseguir químicos y hacerse ella misma el "procedimiento". Su novio le financió y la alentó. Hasta un día antes, según me contaba, estaban de acuerdo en todo. Luego cambió. Ella no tenía reparos religiosos, ni mucho menos; como estudiantes de enfermería, ambos habían recibido mucho estímulo para aceptar el aborto como algo necesario y positivo en ciertos casos... Pero cuando le pasó a ella su mundo giró completamente. No lo comprendía. No era una tonta. Sabía cómo "proceder", pero no sabía cómo enfrentar lo que le pasaba porque todo quedó mal, de cabeza en su interior, así fue como acudió al sitio web y pidió acompañamiento. Yo la escuchaba y trataba de darle ánimo, le enuncié varias veces lo que creo en lo más profundo: la existencia del perdón y la posibilidad de volver a comenzar para bien. Fue una de las experiencias más impactantes de mi vida el contacto con esta realidad. Estar allí es otra cosa. Y no se trata de ignorancia o mal servicio sanitario, ni siquiera un prejuicio religioso. Es una mujer entrando en conciencia de que ha eliminado la vida de otro ser, uno con el que estaba unida profundamente... Mi participación fue por poco tiempo, pero en ningún momento surgió una palabra o una frase que diera a suponer que la recuperación iba a ser inmediata.

Fue algo similar lo que les dijo el papa Francisco a los obispos de Alemania en su visita ad limina en el Vaticano: "¡Cuán grandes son las heridas que nuestra sociedad debe sufrir por el descarte de los más débiles y los más indefensos: la vida naciente, los ancianos y los enfermos! Todos nosotros finalmente recibiremos las consecuencias dolorosas... La Iglesia no debe cansarse nunca de ser abogada de la vida y no debe retroceder en el anuncio de que la vida humana debe protegerse incondicionalmente desde el momento de la concepción hasta la muerte natural".

Amigos: Cierto sector de la prensa insinúa una supuesta apertura al aborto del actual Papa al permitir a los sacerdotes (no solo al obispo, que ya lo ha hecho siempre) perdonar a las personas arrepentidas de haber cometido lo que el mismo papa Francisco ha definido y enfatizado "con todas sus fuerzas" como un "pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente". Entonces, ¿de dónde sacaron esta conclusión tirada de los pelos? ¿Qué intereses defienden?... Vale discutirlo y ver todas las aristas, pero no vale redefinir ni tergiversar, porque desde la mentira no se construye y además hay personas a las que se puede dañar gravemente con esta campaña patética. Yo no me adhiero.