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Sucesos
viernes 29 de julio de 2016, 01:00

Pavão manejaba sus negocios desde un centro de operaciones 5 estrellas

El Ministerio de Justicia dejó conocer el lujoso búnker donde vivía el brasileño, acusado de narcotráfico, con venia de autoridades penitenciarias.

Jarvis Chimenes Pavão se levantaba todos los días a las ocho de la mañana. Luego de afeitarse, bañarse y vestir una de sus remeras y pantalones que estaban guardados de forma ordenada en un placard blanco con espejos, cerraba la puerta de su habitación y se aseguraba de pasar dos veces el cerrojo de la llave.

Guardaba el llavero en su bolsillo y caminaba hacia el pasillo, donde, al pasar por tres habitaciones, ingresaba a un salón, donde tenía montada una oficina desde donde monitoreaba todos sus negocios. Este es el relato que dio a ÚH una fuente confiable que ingresó hasta la base de operaciones que Jarvis construyó en la cárcel de Tacumbú, que se mantenía en un secreto a voces hasta la mañana del jueves 28 de julio, en el que las autoridades del Ministerio de Justicia decidieron abrir las puertas detrás de los vidrios de blindex. Allí se escondía el lujoso complejo, desde donde el considerado capo del narcotráfico manejaba los hilos de su imperio.

El complejo que mandó construir en Tacumbú no se limitaba a una habitación acondicionada con lujos y caprichos, sino de prácticamente todo un bloque exclusivo para el recluso, que según fuentes penitenciarias estaba más allá del bien y del mal.

Al subir al sector vip de la cárcel, en inmediaciones del salón multiuso, cruzando un pasillo, se llega al "sector Pavão". La diferencia en la edificación ya se puede ver en la entrada de su habitación, ya que la pared está revestida de cerámicas especiales y pisos con imitación de parquet. Al pasar una gran puerta de blindex, se llega al sector donde se construyeron 7 habitaciones, de las cuales una es usada como oficina administrativa.

hOMBRE DE NEGOCIOS. En ese sector está ubicada la oficina de Jarvis, donde pasaba la mayor parte del día, según fuentes confiables y donde recibía a la gente, hasta a políticos, parlamentarios, deportistas y figuras de farándula.

La abogada Laura Casuso, una de las defensoras de Pavao, confirmó a los medios que su cliente era un empresario exitoso y que debía de ocuparse de sus asuntos, aún estando tras las rejas. La abogada mencionó a Radio Monumental que una sola de sus empresas, en un mes, le dejó una ganancia de 400 mil dólares, por lo que no era de extrañarse, en ese sector del penal, que el preso vip reciba a sus empleados para firmar cheques o simplemente para hablar de negocios.

El periódico brasileño Folha de São Paulo había publicado a principios de julio pasado que Chimenes Pavão provee cocaína boliviana y colombiana a las organizaciones mafiosas PCC (Primer Comando de la Capital, São Paulo) y CV (Comando Vermelho, Río de Janeiro). "El brasileño Jarvis Chimenes, de 48 años, atrapado en un búnker en la Penitenciaría de Tacumbú en Asunción, es ahora el jefe del tráfico de drogas en la región, según un estudio de la Senad (Secretaría Nacional Antidrogas) de Paraguay", decía parte de la publicación, luego del crimen de Jorge Rafaat, en Pedro Juan Caballero.

El hombre cumple aquí una condena de 8 años por lavado de dinero que debe terminar de cumplir el año que viene; además, está pendiente una extradición al Brasil, donde tiene una condena de 15 años de cárcel por narcotráfico.