2 de diciembre
Viernes
Poco nublado con tormentas
22°
33°
Sábado
Poco nublado con tormentas
20°
29°
Domingo
Mayormente despejado
20°
31°
Lunes
Mayormente despejado
24°
34°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Mundo
lunes 15 de agosto de 2016, 18:45

Paulo Abrão sucederá desde mañana a Álvarez Icaza al frente de la CIDH

Washington, 15 ago (EFE).- El brasileño Paulo Abrão asumirá mañana la secretaría ejecutiva de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), cargo en el que sucede al mexicano Emilio Álvarez Icaza.

Ambos mantuvieron hoy su última reunión de transición para asegurar la continuidad de los trabajos de la Comisión, que se encuentra en medio de la peor crisis financiera de sus 56 años de historia.

"Este tipo de transiciones son una buena práctica que fortalece la continuidad institucional de la Comisión. Así la Comisión manda un fuerte mensaje de que a pesar de la crisis financiera, su compromiso con las víctimas y actores del Sistema Interamericano de Derechos Humanos se renueva y fortalece", afirmó hoy el presidente de la CIDH, James Cavallaro, en un comunicado.

Abrão fue seleccionado por la Comisión de entre casi un centenar de candidatos el pasado 26 de julio para ejercer el cargo por un período de cuatro años, renovable una vez.

No está previsto ningún acto de asunción mañana, como el que sí se celebra cuando asume el cargo un nuevo secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que la CIDH es un órgano autónomo.

Álvarez Icaza ha ejercido el cargo desde el 15 de agosto de 2012 hasta hoy y podría haber renovado por cuatro años más, pero en enero de este año anunció su decisión de no presentarse a la reelección para poder volver a su país a trabajar en derechos humanos, así como por motivos familiares.

Su último año al frente de la CIDH ha estado marcado por el abismo financiero en el que se encuentra la entidad y por el choque con el Gobierno mexicano a raíz de que un grupo de expertos independientes de la Comisión cuestionara la versión oficial sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en septiembre de 2014 en el sureño estado de Guerrero.

Abrão llega a la Comisión con el aval de su nutrida trayectoria: es secretario ejecutivo del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercorus -con sede en Argentina- desde 2015, y presidente de la Comisión de Amnistía de Brasil desde 2007, órgano de políticas de reparación y memoria para las víctimas de la dictadura brasileña.

También ocupó el cargo de secretario nacional de Justicia durante la gestión de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, ahora suspendida del cargo y cuyo proceso de destitución denunció el Partido de los Trabajadores (PT) ante la CIDH la semana pasada.

Abrão, de 41 años, es doctorado en Derecho por la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (2009) y posgrado en Derechos Humanos por la Universidad de Chile (2010), y da clases de Derecho en Brasil y España.

La Comisión, con sede en Washington, elige a su secretario ejecutivo para encabezar el organismo y está integrada por siete miembros independientes (comisionados) que son escogidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, es decir, que no representan sus países de origen o residencia.

La CIDH es un órgano autónomo de la OEA que recibe 4,8 millones de dólares anuales, el 6 % del fondo regular del organismo aportado por sus 34 Estados miembros, una cantidad que la Comisión denuncia como insuficiente.

La crisis financiera actual, que puso en riesgo al 40 % de la plantilla, se debe principalmente a la caída de las contribuciones voluntarias de los países europeos, que ahora enfocan sus recursos en su propia crisis de refugiados.

Abrão afronta el reto económico de manera "optimista" y apostará por la "diplomacia preventiva" para conseguir fondos que eviten una situación extrema como la de este año, según dijo a la prensa cuando se anunció su elección, el pasado 27 de julio.

El nuevo responsable de la CIDH, que creció durante el proceso de democratización de Brasil, dijo ser consciente desde temprana edad del "valor de la libertad pública" y explicó que su educación religiosa le hizo estar "siempre cerca de acciones sociales y de activismo".

Al llegar a la universidad quedó marcado por "la lucha contra el hambre", que era entonces la cuestión principal en Brasil, y decidió hacer de los derechos humanos su "proyecto de vida".

Por Cristina García Casado