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Opinión
martes 14 de febrero de 2017, 02:00

Parar para cambiar

Fernando Boccia – fernando-boccia@uhora.com.py
Por Fernando Boccia

Las recientes elecciones de representantes estudiantiles, egresados y docentes de la Facultad de Ingeniería ante distintos estamentos de la UNA demuestran que la movilización solo importa si llega hasta las raíces de la estructura que se busca cambiar. Los candidatos disidentes a la claque que se entronizó en el Decanato y el Consejo Directivo dieron vuelta el tablero y, por fin, lograron ser mayoría. El camino por el cual tuvieron que pasar alumnos y profesores no fue uno sencillo.

Los últimos años fueron complicados para la Facultad: Tras la renuncia de Isacio Vallejos como decano durante la histórica protesta de #UnaNoTeCalles, los futuros ingenieros pronto se dieron cuenta de que esto no sería suficiente para sanear la institución de la corrupción que, como un pulpo gigante, se extendía desde el Rectorado de la UNA para abajo.

Su sucesor, Éver Cabrera, formaba parte del mismo grupo político liderado anteriormente por Vallejos, que durante tantos años manejó a sus anchas la institución. La elección del nuevo decano fue una clara señal de que la lucha por la transparencia no podía detenerse y debía llegar a las más altas esferas de la Facultad.

De esta forma se inició un paro estudiantil que luego de 111 días forzó una intervención a la casa de estudios. A su vez, la intervención derivó en un sumario administrativo a Cabrera y su separación del cargo. Los estudiantes entregaron una documentada denuncia sobre cómo la tropa de Cabrera, Vallejos y otros mantuvo su poder a base de prebendas y tráfico de influencia por un lado y, por otro, persecución a aquellos que se animaron a oponérseles.

Un ejemplo del prebendarismo en la Facultad es el esquema de convenios, publicado recientemente en este diario, mediante el cual el ex decano Vallejos repartió millonarios contratos a familiares, consejeros, estudiantes, ex consejeros y allegados, sin licitación ni concurso alguno.

Finalmente el mayor resultado del paro –que duró 168 días– fueron las últimas elecciones, en las que el continuismo perdió por goleada. Vientos de cambio se avizoran en la Facultad y las nuevas autoridades estudiantiles, docentes y no docentes deben saber que ahora tienen a una masa de alumnos comprometidos y conscientes de que los gobernantes se deben a sus gobernados; y el decano y los consejeros, a los estudiantes y docentes.