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Mundo
domingo 6 de noviembre de 2016, 10:03

Paraguay se debate entre la eliminación de los símbolos y el homenaje al dictador

Asunción, 6 nov (EFE).- Un reciente proyecto de ley va camino de hacer desaparecer de edificios y plazas las placas de homenaje a la dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay (1954-1989), un país en el que todavía hoy los simpatizantes del dictador reivindican su figura, tras más de 27 años del fin de su régimen.

El proyecto fue aprobado en la Cámara de Senadores el pasado jueves, el mismo día, 3 de noviembre, en que durante la dictadura se festejaba el cumpleaños de Stroessner, y que algunos de sus seguidores aún recuerdan como "fecha feliz".

La iniciativa, que se debatirá ahora en la Cámara de Diputados, establece que deberán eliminarse todas aquellas placas que expresen "alabanzas, lisonjas o adulonería" hacia el dictador, explicó a Efe la senadora Esperanza Martínez, una de las autoras del proyecto.

Las placas retiradas serán trasladadas al Museo de las Memorias, en el centro de Asunción, y en su lugar se colocarán otras insignias que recuerden a "personalidades, lugares y hechos históricos que merezcan ser recordados por la ciudadanía", según el texto.

Para Martínez, la medida forma parte de un proceso que ya se inició tras la caída del dictador, cuando se cambió el nombre de la localidad de "Puerto Presidente Stroessner" por "Ciudad del Este", o el de la Plaza Stroessner del barrio San Pablo, en Asunción, por el de Carmen de Lara Castro, luchadora contra la dictadura.

Pese a ello, las placas ensalzando al dictador todavía se aferran a las fachadas de edificios públicos de la capital, del mismo modo en que permanecen las "reivindicaciones históricas a un personaje nefasto" como Stroessner, expresó la senadora.

"Stroessner fue una figura política que gobernó por muchos años en Paraguay. Su autoritarismo penetró en la sociedad, y por eso hoy todavía hay sectores nostálgicos de la mano dura de los militares, de la violencia, del control", afirmó.

La dictadura militar de Alfredo Stroessner, que fue la más larga del Cono Sur, dejó una secuela de 425 desaparecidos, detuvo a casi 20.000 personas que en su mayoría padecieron torturas, y forzó el exilio de 20.814 paraguayos, según la estatal Comisión de Verdad y Justicia de Paraguay.

El Partido Colorado, que gobernó durante la dictadura stronista, es el mismo que se encuentra actualmente en el poder, "sin haber hecho ninguna autocrítica, ni pedido público de disculpas a la sociedad", resaltó Martínez.

Recordó además que el propio presidente de Paraguay, Horacio Cartes, se refirió en 2015 al 3 de noviembre como "fecha feliz", hecho criticado por organizaciones defensoras de los derechos humanos.

Por otra parte, en mayo de este año, un grupo de estudiantes de un colegio de la capital crearon fuerte polémica al arrancar una placa con el nombre de Stroessner de la fachada de la institución, una acción tildada de "vandalismo" por grupos de padres de alumnos, que exigieron su devolución.

Pero el precedente más icónico de la retirada de símbolos stronistas fue el derribo de la estatua de Stroessner del Cerro Lambaré, en Asunción, erigida en los años 80 por el escultor español Juan de Ávalos, autor del Valle de los Caídos en Madrid, que contiene la tumba del dictador Francisco Franco.

Tras la eliminación de la estatua en 1991, el creador paraguayo Carlos Colombino la troceó y ubicó los fragmentos de la efigie del dictador entre dos bloques de cemento, creando un nuevo monumento que alertara a la población del peligro de dejar que resurja un nuevo régimen autoritario, recordó a Efe Lía Colombino, museóloga e hija del artista paraguayo.

La nueva estatua, con Stroessner aplastado, se encuentra ahora en la Plaza de los Desaparecidos, junto al Palacio de Gobierno de Asunción, aunque Colombino afirmó que "las consecuencias de 35 años de dictadura continúan presentes".

"Huellas de la dictadura tenemos demasiadas, y es imposible borrarlas. Lo que no hay es una construcción política de memoria. Tenemos demasiados nostálgicos, y demasiados jóvenes que no saben nada de lo que pasó", opinó.

Tanto ella como Martínez abogaron porque la memoria se construya desde los espacios educativos, el arte y la cultura, para evitar que la pesadilla de la dictadura y la represión vuelva a repetirse.

María Sanz