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Editorial
sábado 4 de febrero de 2017, 02:00

Paraguay debe dejar de improvisar en Educación

A dos semanas del inicio del periodo lectivo el panorama educativo se muestra cada vez más confuso. Por un lado, la crisis creada por el fracasado diálogo entre los maestros y el Ministerio de Educación (MEC), que puede desencadenar en un paro para los días 23 y 24 de febrero; y por el otro, las escuelas y colegios que no están convenientemente preparados para recibir a los estudiantes. A estos dos puntos se debe agregar el peligro de que los niños se queden este año sin el vaso de leche, debido a las deudas con los proveedores. Paraguay necesita de políticas públicas. Ya no podemos seguir improvisando cada año sobre los mismos conflictos.

Cada año, ante el inicio de las clases, se repiten las mismas situaciones, surgen los mismos problemas. Por eso, hay que dejar de improvisar.

La huelga de maestros reivindicando mejoras salariales es un clásico cada año. En este caso, la situación se vio afectada por el veto al PGN 2017 por parte del Ejecutivo, en el cual se había incluido el aumento para los maestros. Los sindicalistas exigen incrementos del 10 al 15% a partir de julio, en el marco del programa del salario básico profesional del educador, mientras que el Gobierno les ofrece un aumento salarial del 7,7%. Los maestros del Paraguay se merecen percibir buenos salarios, acordes con la delicada y fundamental función que cumplen: la de enseñar y moldear las mentes de los niños y jóvenes. Asimismo, nuestros docentes deben ser capacitados en forma permanente.

En cuanto a la merienda escolar, esta se encuentra asegurada solamente en Asunción –donde depende del MEC–. Sin embargo, en el resto del país sigue habiendo dificultades con los municipios, que son los que administran el vaso de leche. El MEC debería insistir en que los recursos lleguen suficientemente para todas las escuelas del país; no puede ceder su rol de contralor de la buena ejecución de este programa tan necesario para la niñez paraguaya.

Pero quizá el aspecto que muestra más explícitamente el grado de improvisación es el abandono de la infraestructura de las instituciones educativas. Cada año se producen accidentes en las escuelas que no han sido reparadas; el 81% se encuentran en mal estado, con vidrios rotos y riesgo de derrumbe en aulas. De acuerdo con el reporte de los directores, hay casi 1.600 techos en mal estado en las escuelas; 1.096 pisos en pésimas condiciones y 1.362 pilares que urgen refacciones. Recibimos del Brasil USD 360 millones al año por el uso del excedente de energía producida por Itaipú, y ni aún así el MEC ha sido capaz de solucionar este gravísimo problema.

Para evitar que cada año se sigan repitiendo los mismos obstáculos, urgen políticas públicas que garanticen que todos los niños y jóvenes del Paraguay tendrán acceso a la educación, y que esta será de calidad. No podemos seguir improvisando y poniendo en riesgo el futuro del país. Para esto, necesitamos políticas que garanticen que los estudiantes completen sus estudios, permanezcan en el sistema, pues este es el único camino para lograr el desarrollo de ellos como personas con derechos y también del país.

Las autoridades del MEC deben dejar de improvisar, y comenzar a demostrar que están capacitadas para realizar la tarea que les fue encomenda.