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Sucesos
miércoles 3 de agosto de 2016, 01:00

Padre de Vivi: “Por las noches siento miedo, pánico y desesperación”

“Mi niña usaba mi quepis, tocaba mi silbato y me desfilaba. Le preguntaba que si quería ser policía como su papá y me decía que sí. Si ahora me preguntan qué quiero. De corazón les digo que quiero a mi hija conmigo. Mi nena no tiene precio”, dijo el suboficial Miguel Paredes, padre de la pequeña Viviana Paredes Zanotti, fallecida al ser baleada por agentes de la Senad.

Agobiado por el triste final de su hija, relata que psicológicamente quedó mal y que actualmente está luchando para salir de la depresión postraumática en la que está sumido.

MIEDO. “Por las noches tengo miedo, pánico y me entra una desesperación. Lloro y luego me medico para descansar. Me acuesto y le busco a mi hija; siento un dolor y tanta impotencia”, siguió diciendo el agente que perdió a su única hija en aquel operativo fallido llevado a cabo por una comitiva de 9 agentes y el fiscal Carlos Alcaraz.

“Nunca sentí un frío por dentro, una ausencia, una soledad tan profunda. Lo que siento es un dolor que me consume por dentro, pero busco ayuda; con mi esposa nos apoyamos para enfrentar esta situación. Si me dejo llevar por la tristeza me voy a fundir”, refiere.

El suboficial tiene permiso de la institución policial hasta tanto se encuentre en condiciones para prestar servicio a la sociedad, comentó. Continúa viviendo en la casa edificada en Itacurubí de la Cordillera. Allí, alejados con su señora del ruido, tratan de sobrevellar la situación fatal que golpeó su familia aquel sábado 18 de junio, en Nueva Italia.

Paredes considera que su trabajo es servir a la sociedad y para ello debe encontrarse en condiciones óptimas, por ejemplo para portar un arma de fuego. Mencionó que está recibiendo la ayuda sicológica y siquiátrica que requiere para asimilar la ausencia de Vivi.

Sus juguetes preferidos: Una muñeca y un trencito están celosamente guardados por el agente, quien junto a su esposa decidió donar otras pertenencias a niños carenciados.

Las fotos que tomaron a la pequeña, desde su nacimiento, hasta los 3 años fueron guardados en un pendrive. Relató Paredes que son los recuerdos que atesora de su niña. “En todas partes veo a mi hija. Sus cosas, sus programas en la televisión”, añadió en medio de un suspiro.

Por su parte, Alessandro Zanotti, quien recibió 3 disparos en el malogrado procedimiento, manifestó que “el dinero no es nada. La muerte de mi sobrinita es irreversible. Eso no tiene precio”. Considera que el pedido de indemnización al Estado paraguayo es justo porque el actuar de los agentes perjudicó a su familia. Él hasta ahora no puede trabajar, debe operarse de vuelta. Además, en su espalda aloja una bala.