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Nacional
miércoles 15 de febrero de 2017, 09:07

Padre jesuita: "Debemos respetar al máximo la dignidad humana"

El padre jesuita Jesús Montero Tirado aseguró que los sacerdotes deben respetar al máximo la dignidad y debilidad humana, en relación con las denuncias de acoso o abuso en la Iglesia. No considera una piedrita el manoseo denunciado por una joven y asegura que está mal.

"Si hubo una especia de abuso o acoso me parece que está mal, no es una piedrita", aseguró el sacerdote jesuita al ser consultado sobre la denuncia de una joven por acoso sexual y el comunicado emitido por el arzobispo de Asunción, Edmundo Valenzuela.

Monseñor Valenzuela pidió a los jóvenes de la parroquia San José de Limpio, lugar donde un cura manoseó a una joven, "cuidar de no hacer una piedrita una montaña". Les solicitó cuidar la información de un hecho similar para evitar daños mayores al difundir por los medios de comunicación.

Para el padre Jesús Montero Tirado los sacerdotes también son pecadores y tienen sus debilidades, pero aseguró que se comprometieron a un tipo de comportamiento cuyo valor debe ser defendido y no hacer lo contrario con sus acciones.

"Para un sacerdote todas las mujeres son como hermanas, yo tuve cinco hermanas fabulosas y jamás se me ocurrió hacer nada indebido. La gente espera que los sacerdotes respeten al máximo la dignidad y debilidad humana", sostuvo a la emisora 780 AM.

Consideró al amor fraternal como algo sublime, digno y fantástico, y que por ello no se deben aprovechar de la debilidad de las personas que acuden ante los religiosos por algún tipo de problema.

El padre jesuita sostuvo que el sacerdote que realiza un acto indebido debe ser apartado de su ejercicio y ser enviado a un retiro espiritual para que se replantee su vocación.

"Si un sacerdote cae en la tentación debe dejar el orden sagrado porque evidencia que no es para él", afirmó.

Luego de que cobrara estrado público una carta firmada por monseñor Edmundo Valenzuela, dirigida a los jóvenes de esa parroquia, se puso de manifiesto que la Iglesia católica paraguaya pretende mantener en el silencio –o llevar con la mayor discreción– los casos denunciados de abuso o acoso dentro de la curia.

El presbítero Silvestre Olmedo reconoció ante sus superiores haber actuado de forma "inapropiada", luego de que –en noviembre último– una ex líder de la Pastoral Juvenil de Limpio le denunciara por acoso sexual ante la Policía y la Fiscalía.