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Mundo
martes 8 de agosto de 2017, 01:00

Otra mentira incómoda de Al Gore

Hace once años, la película documental Una verdad incómoda del ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, centró la atención en el calentamiento global confiando más en tácticas de miedo que en ciencia. Ahora, Al Gore está de vuelta con An Inconvenient Sequel (Una secuela inconveniente), una película que promete ser más de lo mismo.

Al señor Gore le antecede un historial de afirmaciones pobres y equivocadas en el tema. Dijo que el calentamiento global significaba más tornados (un gran error), que el glaciar del Monte Kilimanjaro iba a desaparecer en 2017 (y todavía está allí); y hasta sugirió que el Ártico podría estar sin hielo para 2014, algo que tampoco ocurrió.

El documental Una verdad incómoda se recuerda hoy día por su narrativa atemorizante en donde se señalaba que un clima más extremo provocaría más huracanes, de hecho en su cartel promocional la imagen principal era un huracán saliendo de una chimenea.

El Sr. Gore redunda sobre esto al mostrar en el tráiler de su nueva película que “las tormentas se hacen más fuertes y más destructivas”, antes de decirles a los espectadores que “miren cómo salpica el agua (de lluvia) la ciudad. Eso es, en realidad, el calentamiento global”.

Esto es engañoso. El panel del clima de la ONU, el IPCC, encuentra “baja confianza” en la declaración acerca de tormentas más fuertes en las próximas décadas. Las tormentas están causando más daños, pero se ha documentado durante mucho tiempo que esto es casi exclusivamente porque más personas con más riqueza viven a lo largo de las costas. Ajustado a la población y a la riqueza, el daño de los huracanes de 1900 a 2016 disminuyó.

Incluso si asumimos que las tormentas se harán más fuertes hacia finales del siglo, el costo relativo disminuirá. En Nature, los investigadores mostraron que el daño causado por los huracanes hoy en día cuesta el 0,04 por ciento del PBI mundial. Si el calentamiento global hace que los huracanes sean más fuertes, los costos absolutos se duplicarán para el año 2100. También seremos mucho más ricos y, por lo tanto, menos vulnerables, por lo que el daño total se reducirá a la mitad, a un 0.02 por ciento en 2100.

El tráiler se refiere a lo que el Sr. Gore llama “la escena más criticada” de la primera película: mostrando que “la combinación del aumento del nivel del mar y la marejada ciclónica inundaría el sitio conmemorativo del 11-S”. Él usa las noticias de la inundación de Manhattan después de la supertormenta Sandy de 2012 para sugerir que él tenía toda la razón y para burlarse de los que dijeron “¡qué exageración!”.

No importa que lo que predijo realmente su primera película fue la inundación causada por el derretimiento total de Groenlandia e ignore el hecho de que Sandy fue un huracán de categoría 2-3, y que el único huracán de categoría 5 en Nueva York ocurrió en 1938.

Lo que es más importante es que la receta del Sr. Gore –para Nueva York y para el calentamiento global– está equivocada. Afirma que la respuesta está en los acuerdos mundiales sobre el carbono que cuestan billones de dólares. Esta política no habría tenido ningún impacto mensurable sobre Sandy. Lo que Nueva York necesita (y en lo está invirtiendo tardíamente) es una mejor infraestructura: marismas, contrapuertas para el metro, y pavimentos porosos; arreglos que cuestan alrededor de 100 millones al año de dólares.

El Sr. Gore ayudó a negociar el primer gran acuerdo mundial sobre el clima, el Protocolo de Kioto. La investigación muestra que no hizo nada para controlar las temperaturas. Impávido, el Sr. Gore apoya la misma vieja solución. La película lo muestra participando en la reunión sobre Cambio Climático en París.

El costo del Tratado de París asciende a 1-2 billones de dólares al año para 2030, y anualmente durante el resto del siglo, mayormente en la pérdida del crecimiento del PBI. Este será el tratado más caro de la historia. Sin embargo, la Unfccc estima que si cada país hiciera cada simple recorte de carbono prometido en el Tratado de París entre 2016 y 2030 sin fugas de carbono, las emisiones se reducirán en 60 gigatoneladas (Gt) para 2030. Para mantener los ascensos de temperatura por debajo de los 2°C, es ampliamente aceptado que debemos reducir las emisiones en casi 6.000 Gt CO2e.

Gore sostiene que el enfoque de París empuja a las naciones y a las empresas hacia la energía verde. Sin embargo, estamos lejos de estar preparados para que el sol y el viento sean nuestros recursos energéticos. La Agencia Internacional de la Energía considera que solo el 0,6% de la energía mundial es suministrada por energía solar y eólica. Incluso con el Tratado de París totalmente implementado, obtendremos menos del 3% en un cuarto de siglo.

Gracias en gran parte a los esfuerzos de Gore, el mundo sigue enfocado en subsidiar el despliegue de tecnología ineficiente y poco confiable, en lugar de invertir en innovación para reducir el precio futuro de la energía verde. Esa es la razón por la que el filántropo Bill Gates y otros, incluyendo líderes políticos, acordaron duplicar el gasto en I+D en el marco de la conferencia de París. Este es un comienzo importante, pero la investigación de mi grupo de expertos, el Copenhagen Consensus, muestra que un aumento de 6 veces en I+D verde es la mejor manera de avanzar.

La película del Sr. Gore se autoproclama como importante ya que obviamente “es correcto salvar a la humanidad”. El uso de tácticas de miedo y ciencia pobre para apuntar a las soluciones políticas fallidas es una forma extraña de hacerlo.

(*) Bjorn Lomborg es director del Copenhagen Consensus Center y autor de los best seller El ecologista escéptico y Cool It. Considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time, una de las 75 más influyentes del siglo XXI por la revista Esquire y una de las 50 personas capaces de salvar el planeta por el periódico The Guardian, del Reino Unido. Además, es profesor visitante de la Copenhagen Business School.