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Opinión
domingo 26 de marzo de 2017, 01:00

Oscuridad

Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com

Al país que más luces debería tener se lo ve a oscuras a la noche en un retrato de la NASA, desde el espacio. La elocuencia de la imagen nos enfrenta a una de las grandes contradicciones del Paraguay: mucha energía, pero pocas luces.

El presidente inaugura una fábrica de focos esta semana y se corta la luz. Cruel metáfora de una realidad que nos debe sacudir de manera profunda si queremos alcanzar alguna vez el desarrollo. El país sigue con niveles de inequidad preocupantes y ¡celebramos que nos presten plata para pagar deudas! Cómo creen que las instituciones internacionales no querrán aflojar el dinero si finalmente sirve para garantizar el cobro de sus acreencias. Sería estúpido de parte de ellos rechazar tal generosa propuesta. El pagarlo o no a futuro no será un problema de ellos ni tampoco de este Gobierno. El costo lo cargarán las generaciones por venir. Estamos a obscuras y nos resistimos a ver la claridad.

Nadie puede explicar por qué tardaron tantos años en darse cuenta de que la generación de energía requería de líneas de transmisión a los centros urbanos. ¿Cómo nadie notó que el impacto del crecimiento de la frontera agrícola a un 8% anual generaría un caos a nivel urbano no solo en la provisión de energía, sino en infraestructura, escuelas, hospitales e inseguridad? Seguimos navegando creyendo una cosa diferente a lo que somos; sin instrumentos y con tripulación improvisada. Pagamos por los créditos de Itaipú una tasa fija del 11% cuando en las calles de Brasil no alcanza el 5%. Inmovilizamos nuestras reservas de 6.000 millones para no ser embargadas por una demanda cuyo valor inicial de USD 27 millones no alcanzaba ni un mes de ganancias por mejores colocaciones. Los chilenos tienen sus reservas con una ganancia superior al 6% anual combinada y ¡nosotros nos contentamos y estamos felices con un 0,25% en Basilea! Solo en este Gobierno (tres años y medio) dejamos de ingresar a los valores de colocaciones chilenas más de un billón de dólares en reserva y celebramos las victorias pírricas en tribunales mientras perdemos dinero a borbotones. Tenían razón Manuel y Amílcar Ferreira que sacando esos fondos de Basilea –incluso a riesgo de embargo–, los márgenes de ganancia eran diez veces superiores a la deuda en el año. Una oscura revista económica palmotea como el mejor banquero central al presidente del BCP recordando que esa misma publicación había felicitado en iguales términos al ministro de Hacienda, Germán Rojas, quien tuvo que ser removido por haber pagado siempre las deudas, pero no haber movido la economía por casi dos años.

La oscuridad es tan grande que hay muchos que disfrutan de esa condición. Nos hacen perder recursos vitales que podrían bien administrados proporcionar una mejor calidad de vida. Tenemos que negociar las cuestiones más obvias y cuando nos conceden gritamos felices un triunfo que solo prueba la gran equivocación en la que estuvimos y lo tonto que somos. Muchos sonríen pícaramente ante nuestra ignorancia y sacan partido de ella. Nos confunden primero para someternos después y, lo peor jugamos en los términos de ellos, pero en cancha nuestra.

Paraguay requiere una élite capacitada y entregada de lleno a la defensa de nuestros intereses y como Perú sancionar duramente a quienes cuando debían evitar los goles desde la barrera o el cargo y dieron la espalda para observar ellos también la conquista del rival. Nunca sabremos si perdemos por estúpidos o por corruptos o quizás por ambos a la vez.