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Opinión
jueves 23 de febrero de 2017, 02:00

Oportunidades y espacios desperdiciados

Por Gustavo A. Olmedo B. - golmedo@uhora.com.py
Por Gustavo Olmedo

En la edición de ayer de Última Hora (Pág. 29) se exponía el nulo aprovechamiento del cine-teatro del Puerto de Asunción para actividades culturales y artísticas, debido a la falta de gestión de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC).

Para la rehabilitación del espacio se invirtieron más G. 80 millones en reparaciones, y alrededor de 25.000 euros en equipamiento; esto último gracias a las donaciones del Programa Mercosur Audiovisual. El cine-teatro está ahí, equipado y en pleno centro capitalino, pero sus administradores son incapaces de generar propuestas para activar y promover el sitio.

Pero, lastimosamente, este es solo uno de los tantos casos que se registran en Asunción y en todo el país, de espacios y oportunidades desaprovechados por la incapacidad de gestión, el desinterés, la poca creatividad de los funcionarios, la politiquería, entre otras cuestiones, y siempre con la excusa de la falta de recursos económicos. Un argumento válido, pero no definitivo, pues son numerosas las iniciativas que se pueden plantear de alguna forma si hay interés y pasión por lo que se quiere realizar y ofrecer. Quizás no se pueda concretar el proyecto de manera ideal, pero algo positivo se propondrá para la gente. Eso es así.

Y entre los tantos casos similares podemos mencionar a sitios como el mirador de Ita Pytã Punta, la ex cantera de Tacumbú, el cerro Lambaré, la casita de José Asunción Flores, creador de la guarania, el propio Ferrocarril con sus estaciones; todos ellos, lugares de gran valor turístico y/o cultural desaprovechados y hasta abandonados a su suerte por instituciones como la Secretaría de Turismo, la Municipalidad de Asunción, y la ya citada SNC, en estos casos.

A estos habría que sumar tantos sitios sobre la ribera del hermoso río Paraguay e incluso el imponente anfiteatro de San Bernardino, hoy un coloso abandonado. Estamos perdiendo oportunidades, desaprovechando espacios de gran valor por la ineptitud de los responsables del Gobierno central, municipios y gobernaciones. ¿Cómo cambiar esta situación? Acomodarse, caer en la rutina esperando el salario mensual, evitar ir contracorriente, dejar todo como está, es una reacción casi natural en la función pública y en cualquier ámbito.

Por ello, una de las salidas es tener menos Estado y más sociedad; promover que las organizaciones civiles tomen la posta, apropiándose de estos espacios y su proyección.

Incentivar la participación no solo es la posibilidad de que las autoridades asuman su responsabilidad –por presión o reclamos–, sino también la ocasión para que el ciudadano se vuelva protagonista, asumiendo desafíos y generando soluciones.