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Mundo
sábado 20 de agosto de 2016, 03:06

Olisipógrafos, guardianes del patrimonio de Lisboa

Lisboa, 20 ago (EFE).- Los barrios de Alfama y Bairro Alto seguramente no tendrían sus laberínticas y pintorescas calles que hoy conocemos sin la labor de los Olisipógrafos, un grupo de intelectuales que durante los siglos XIX y XX promovió la preservación de áreas históricas de Lisboa.

El legado de este grupo de notables es patente: no solo se logró conservar el Bairro Alto (fundado en el siglo XVI) y Alfama (con orígenes musulmanes), sino que se salvó de una galopante degradación a la emblemática Torre de Belém (siglo XV), visitada por cientos de miles de turistas, el imponente Castillo de Sao Jorge o la Capilla renacentista del Alto de Santo Amaro.

Si Lisboa es hoy una de las capitales europeas de moda, algo le debe a Olisipógrafos como Gustavo de Matos Sequeira, de cuya muerte se cumplen mañana, 21 de agosto, 54 años.

Hoy se le considera como una de las figuras prominentes de la Olisipografía, que nació con la vocación de revalorizar y defender el patrimonio de Lisboa (conocida como "Olisipo" en la Antigüedad).

"Los precursores estaban influenciados por el espíritu romántico del XIX, de regresar al pasado. La Olisipografía, término que se acuña en los años 30 del siglo XX, tenía bastante rigor, aunque había siempre un factor afectivo. Olisipógrafo no solo es un historiador de Lisboa. Es alguien enamorado de Lisboa", expuso Mário Berberan e Santos, autor del libro "Gustavo de Matos Sequeira, Retrato de un Olisipógrafo" (Editora Imprensa Nacional).

En declaraciones a Efe, Berberan e Santos destacó el trabajo altruista de estos hombres, con su bisabuelo De Matos Sequeira a la cabeza.

"Se dedicaban a la Olisipografía en las horas libres. Mi bisabuelo fue periodista, autor teatral e incluso funcionario público", manifestó Berberan e Santos, quien trabaja como profesor catedrático de Química-Física del Instituto Superior Técnico de Lisboa.

Integrante de una generación impregnada por ideales liberales y progresistas de finales del XIX e inicios del XX, De Matos Sequeira encabezó una elite intelectual que sentó las bases para las políticas municipales de protección y promoción de los monumentos de la ciudad.

"Hubo quien propuso arrasar la Alfama -a semejanza de lo que había ocurrido a la Alta de Coimbra para construir edificios de la Universidad-, y desfigurar el Bairro Alto, cortándolo en avenidas", recordó Berberan e Santos.

Los Olisipógrafos lo impidieron, pues forjaron una opinión colectiva favorable a la preservación del patrimonio y organizaron conferencias públicas, distribuyeron pasquines y carteles y publicaron artículos en periódicos.

De Matos Sequeira (1880-1962) convivió con otros notables Olisipógrafos como Augusto Vieira da Silva (1869-1951), Norberto de Araújo (1889-1952) y Luís Pastor de Macedo (1901-1971), éste último creador de los servicios culturales en el Ayuntamiento de Lisboa.

Todos ellos bebieron de los trabajos de Alexandre Herculano (1810-1877) y Júlio de Castilho (1840-1919), considerados el precursor y el fundador de la Olisipografía, respectivamente.

El influyente grupo de De Matos Sequeira, que se reunía en míticos cafés como "A Brasileira" con intelectuales y artistas como José de Almada Negreiros, se servía de fuentes primarias de toda índole (manuscritos, pergaminos, escrituras notariales, registros, memorias) y de un intenso trabajo de campo.

También articularon su acción, primero, a través de la Asociación de Arqueólogos Portugueses y, más tarde, en el Grupo Amigos de Lisboa, que aún existe.

Una de las expresiones institucionales de mayor calado es el Gabinete de Estudios Olisiponenses (GEO), creado en 1954 para el estudio y divulgación de Lisboa y que actualmente está a pleno funcionamiento.

De Matos Sequeira, entre otras obras y proyectos, promovió una reconstrucción de la Lisboa del siglo XVI y XVII (antes del terrible terremoto de 1755) y la construcción de una maqueta, que representa cómo era la urbe antes del sismo y que hoy está en exhibición en el Museo de la Ciudad.

Aunque la capital portuguesa esté actualmente salvaguardada por una serie de leyes nacionales y directivas europeas, lisboetas y turistas disfrutan hoy de muchos de los monumentos y barrios históricos de la ciudad gracias a los Olisipógrafos, pioneros en la defensa y recuperación del patrimonio de Lisboa.

Antonio Torres del Cerro