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Mundo
sábado 25 de marzo de 2017, 10:23

"Ojalá que Noriega se recupere para que diga dónde está mi hermana"

Panamá, 25 mar (EFE).- A punto de cumplirse 40 años de la desaparición en Panamá de la estudiante Rita Wald Jaramillo, su hermano Edwin reconoció a Efe que espera que el exdictador Manuel Antonio Noriega se recupere de la cirugía cerebral a la que fue sometido recientemente para que diga "dónde la ordenó asesinar y enterrar".

"Ojalá sobreviva para que vea lo cerca que estuvo de la muerte, porque ante Dios todo el mundo paga tarde o temprano, y para que se arrepienta y hable", afirmó, visiblemente emocionado.

El 27 de marzo de 1977 fue la última vez que se vio a Rita. Era domingo por la tarde y la joven, de tan solo 17 años, acudió a las desaparecidas Galerías Obarrio, en la céntrica Vía España, para devolverle un coche a Emilio Garzola, un locutor y compañero de la estudiante en la emisora Onda Popular.

Según Edwin, Garzola pertenecía a los "batallones de la dignidad", unos grupos de civiles armados que recibían órdenes de los militares y defendían la dictadura.

Por aquel entonces, dirigía el país con mano de hierro el general Omar Torrijos Herrera, y Noriega estaba al frente del G-2, la unidad de inteligencia y contrainteligencia de la temida Guardia Nacional.

"Contra Torrijos no tengo nada porque ya murió (en un misterioso accidente aéreo en 1981) y lo que hizo ya lo pagó con su vida. Fue una víctima de su propia dictadura, ya le matara la CIA o el propio Noriega", sostuvo.

Noriega, sin embargo, a sus 83 años, acaba de ser operado de un tumor cerebral benigno que terminó complicándose y, desde el pasado 7 de marzo, se encuentra en estado crítico en la unidad de cuidados intensivos de un hospital público de la capital.

El general, al que todo el mundo conoce como "El Man", por el acrónimo de sus siglas, se hizo con el mando del país en 1983 y se convirtió en el último dictador del régimen militar panameño que estuvo vigente entre 1968 y 1989.

Tras cumplir casi 20 años de cárcel por narcotráfico y blanqueo en Estados Unidos y Francia, fue extraditado a Panamá en diciembre de 2011.

"Desearle la muerte sería facilito, yo quiero que se recupere y vea cómo sufrió su familia y empatice con sus víctimas", aseguró Edwin durante una entrevista con Efe en la que lleva una camiseta con el rostro de su hermana.

Rita, una apasionada dirigente estudiantil que lloró cuando mataron a Kennedy, desapareció unos meses antes de que se firmasen los Tratados Torrijos-Carter, que programaron la entrega de la soberanía del canal, construido y administrado por EE.UU., a Panamá.

"Rita era una piedrecita dentro de la bota militar, que causaba molestias y conseguía sacar los colegios a las calles. Ellos querían vender a toda costa que los Tratados Torrijos-Carter contaban con pleno apoyo popular y eso no era así", explicó.

La joven, que estaba preparando manifestaciones en contra de los tratados, defendía que la palabra "neutralidad" que se incluye en el acuerdo le daba vía libre a EE.UU. para intervenir en Panamá en caso de que el canal cerrase.

"Era una chica muy nacionalista, que estaba en contra de la dictadura, que quería a su país y que quería que no se lo vendiesen a los gringos", recordó Edwin.

La versión que los militares le dieron a la familia de Rita cuando esta desapareció es que se había fugado con su novio. Algo que, lógicamente, nunca llegaron a creer.

Cuando cayó la dictadura, el caso se retomó pero se cerró por falta de pruebas y, tras varios intentos por reabrirlo, se decidió sobreseerlo temporalmente hasta que los familiares presentasen nuevos indicios.

La familia de Rita decidió entonces llevar el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y en 2011 llegó a un "acuerdo amistoso" con el Estado panameño, que incluía entre otras el pago de una indemnización de 681.000 dólares, efectuado en 2013, y una petición pública de perdón, hecha el pasado 14 de marzo por el Ejecutivo de Juan Carlos Varela.

"He dedicado dos tercios de mi vida a hacerle justicia a mi hermana y quizá nunca lo logre ante la Justicia ordinaria por las razones que todos sabemos: el encubrimiento y la corrupción", denunció.

María M.Mur