24 de junio
Sábado
Mayormente nublado
18°
28°
Domingo
Mayormente nublado
18°
28°
Lunes
Mayormente nublado
18°
27°
Martes
Mayormente nublado
18°
28°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Opinión
domingo 5 de marzo de 2017, 01:00

Odiosos

Arnaldo Alegre
Por Arnaldo Alegre

Renate Künast es una diputada alemana menudita, con pelo rubio casi al rape y una convicción a prueba de balas o de infamias. Y sus opiniones –algunas veces polémicas y otras no, pero siempre contundentes– corroboran su talante. Lo que le genera no pocos virulentos opositores, en especial en el rabioso mundillo de internet.

Por ver cara a cara a sus furiosos detractores, decidió recorrer, ladeada por una periodista del diario Der Spiegel, las casas de las personas que antes le habían dicho en la web de todo, menos linda. Su sorpresa fue significativa. No se trataba del domicilio de un típico internauta hastiado del mundo y con las capacidades de comunicación, empatía y entendimiento de un cascote. Eran satisfechos habitantes de los suburbios acomodados con autos, piscinas y jardines relucientes, a igual que el odio que ni su educación mató.

La razón de la rabia de esta gente era que la parlamentaria del Partido Verde (una especie de nucleación de izquierda con raíces ecológicas) salió a defender a un inmigrante que había cometido un asesinato en una declaración dada al Süddeutsche Zeitung.

El detalle escabroso del asunto es que la diputada jamás había hecho tal declaración y menos al diario señalado. Todo era un invento, pero como la verdad es una de las víctimas de estas décadas, el incendio fue imparable. Peor que las ofensas que recibió fue el calvario que pasó para que el omnipotente Facebook eliminase la noticia falsa y los agravios gratuitos.

Debido a estos y otros casos, los alemanas tienen amenazados a Facebook y Twitter con multas si en 24 horas no logran eliminar las noticias falsas. Nosotros, en Paraguay, en ese lapso, logramos apenas anular las renuncias falsas.

Los planteamientos descalificativos, delirantes o directamente estúpidos de los internautas son una epidemia que se cierne hambrienta contra medio mundo, y no se salvan ni personas, ni instituciones, ni periódicos, ni la vapuleada verdad.

Los medios de comunicación, reacios a cualquier censura, buscan la manera de educar a sus lectores. Un medio noruego especializado en tecnología colocó en su web un filtro para que quien opine en sus páginas tenga al menos una mínima noción de tecnología. Que no sean como en estos lares en que se grita por una mejor calidad periodística asesinando a mansalva el castellano.

La socióloga Sueli Cabal opinó en Jornal Nova Hamburgo que el odio no es culpa de las redes que, añadió, son "un camino de cobardes que moviliza un ejército de imbéciles que lo sustenta".